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Gabriela Mistral: la maestra que revolucionó la poesía
Por
Alicia
Centelles

Gabriela Mistral fue poesía
y humanismo en una sola dimensión.
(Foto: Archivo) |
La verdadera voz poética siempre
sabe abrirse camino hacia las mentes que la comprenden, y
ése es el caso de Gabriela Mistral, esa maestra rural
chilena, pobre y soñadora, que llegó a recibir
los mayores honores mundiales, incluido el Premio
Nóbel de Literatura en el año 1945.
Toda su existencia fue una
fervorosa búsqueda intelectual y espiritual, y así
lo vertió tanto en sus sentidos versos, como en su
formidable obra en prosa.
Ambas formas literarias aparecen hoy cargadas de sentido profético
sobre los destinos de América. Uno de sus más
simbólicos poemas, y que seguramente conoces, es un
llamado a la hermandad latinoamericana. Es el que comienza:
“Dame la mano y danzaremos,/dame la mano y me amarás,/como
una sola flor seremos,/ como una flor y nada más”.
Pero también, con plena resonancia
universal, la obra de esta campesina sudamericana constituye
una revelación poética y humanística
para europeos e israelíes, chinos y japoneses.
Y es que, como toda creadora auténtica,
Gabriela Mistral –Lucila Godoy, como se llamaba realmente–
supo transformar su propia experiencia en voz paradigmática
de la comunidad, y hallar en el dolor del amor frustrado la
fuente del amor universal. En ella, siempre atenta y conmovida
ante la causa de los humillados, los ofendidos y todos los
perseguidos del mundo, poesía y humanismo se confundieron
en una sola dimensión.
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