| Una
imagen recorre el mundo
Por
Matilde
Salas Servando

En minutos, Korda logró una
foto inmortal.
(Foto: Michael Harder) |
Muchos críticos de arte estiman que
a los creadores se les conoce por la calidad de su obra y
esto es, precisamente, lo que define las obras del fotorreportero
Alberto Díaz Gutiérrez, tal como está
inscripto en su partida de nacimiento, y a quien se conoce
internacionalmente como Korda.
Este creador es el autor de
la foto hecha al Comandante Ernesto
Guevara de la Serna, que después de su asesinato
en Bolivia, en octubre de 1967, recorrió el mundo y
desde entonces se conoce como Che Guerrillero.
La historia se inició
nueve lustros atrás. Era el sábado cinco de
marzo de 1960 y la población habanera estaba reunida
junto a la entrada del capitalino cementerio de Colón,
para despedir el duelo de las víctimas del sabotaje
al vapor francés La Coubre, dinamitado el día
anterior en el puerto de La Habana.
El fotógrafo se movía con
cierta dificultad entre la muchedumbre, que atenta escuchaba
las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro. En la tribuna
acompañaban al líder otros dirigentes de la
Revolución Cubana y los escritores Simone de Beauvoir
y Jean-Paul Sartre, de Francia, quienes reunían datos
para un reportaje sobre Cuba, que luego se publicó
en France Soir, con el título “Huracán
sobre el azúcar”.
El Che, que había estado todo el
tiempo detrás, en la improvisada tarima, por un momento
avanzó hacia la primera fila, de forma casi coincidente
con el paso de Korda, el fotógrafo del periódico
Revolución. Guevara tenía una boina negra, con
la estrella de comandante y llevaba un abrigo negro, de cuero,
cerrado hasta el cuello. El viento le movía el cabello
y su mirada se dirigía hacia el infinito. Este cambio
de lugar fue momentáneo, pues en pocos minutos el Che
volvió al sitio que antes ocupaba en la tarima.
En sólo tres disparos de la cámara el artista
del lente logró recoger la imagen deseada, que reveló
de inmediato junto a otras en el laboratorio. Se escogieron
las fotos que publicarían en la edición del
día siguiente y Korda imprimió la del Che, que
dejó colgada en su estudio para él.
Años después, recibió
la visita de Gian Giacomo Feltrinelli, un editor italiano
que llegó a La Habana procedente de Bolivia, donde
intercedió por la libertad del escritor francés
Regis Débray. En Cuba buscaba una foto del Che y para
eso se dirigió a la Casa
de las Américas Su directora, Haydeé Santamaría,
le sugirió que viera a Korda.

El arte del fotógrafo supo
captar la más elocuente de las miradas en el rostro
del legendario guerrillero.
(Foto: Archivo)
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El artista contó en una entrevista,
realizada hace varios lustros, que al editor enseguida le
gustó el retrato que le había hecho al Che.
Le pidió dos copias en papel de brillo, y Korda se
las regaló. Un mes después llegó el anuncio
oficial de la muerte del héroe en la selva boliviana,
junto a otros miembros de la guerrilla.
De inmediato, Feltrinelli presentó
en la ciudad italiana de Milán la foto en un afiche
de un metro por 70 cm, y los jóvenes se echaron a la
calle con el lema de ¡Che Vive! ,en oposición
a la imagen distribuida por la Agencia Central de Inteligencia,
CIA, en la que se veía baleado el cuerpo del Comandante
Guevara.
La imagen del Che se ha reproducido
en libros, banderas, tarjetas, periódicos, revistas,
pañuelos, camisetas, en fin, en cuanta superficie pueda
admitir una imagen. Según se conoció después,
el editor italiano Gian Giacomo Feltrinelli, vendió
un millón de ejemplares del afiche, a cinco dólares
cada uno, en menos de tres meses, y Korda no cobró
nunca un centavo por esa foto, que casi medio siglo después
aún recorre el mundo.
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