| Concluyó
la Fiesta
Por Leonardo Pupo Pupo

Romerías de Mayo, en Holguín.
(Foto: Archivo) |
Con un tradicional desfile
desde el casco histórico hasta la parte moderna de
la ciudad, concluyó en Holguín
la XIII edición de las Romerías
de Mayo.
Al término de la caminata se elevó en el edificio
más alto del territorio la réplica del Hacha
aborigen encontrada en esta provincia, preámbulo de
la siembra de un Árbol de la Amistad, tradición
que perdura desde la primera cita.
Dedicada en esta ocasión al aniversario 20 de la Asociación
Hermanos Saíz (AHS), la cita reunió a más
de mil jóvenes, de ellos cerca de un centenar de una
decena de países.
Músicos, teatristas, investigadores, bailarines, escritores,
pintores y promotores culturales tuvieron por escenarios las
calles y plazas de la Ciudad cubana de los Parques en estas
fiestas romeras, para invocar tradiciones en medio de la modernidad.
Una vez más los holguineros disfrutaron de eventos
como Memoria Nuestra, considerado en principal acontecimiento
teórico de las Romerías, donde intervinieron
jóvenes investigadores de toda la Isla.
"Babel" fue pretexto, como siempre, para reunir
en esta parte del oriente cubano a importantes baluartes de
las artes plásticas del país, cuyas obras fueron
expuestas en galerías a través de exposiciones
individuales y colectivas.
La Danza tuvo su espacio durante el jolgorio en plazas y parques,
al igual que el teatro callejero, del cual se deleitaron,
sobre todo, los más pequeños.
El evento La Cámara Azul sirvió para que expertos
de la radio, la televisión y el vídeo dialogaran
y compartieran muestras y realizaciones traídas a las
Romerías desde varias provincias del país.
La AHS, en coordinación con la Organización
Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE) y el
Ministerio de Educación Superior (MES), convocaron a universidades
de Cuba y el mundo nuevamente a "La Fiesta de los Abrazos".
El desempeño de estudiantes en sus países de
origen, sus costumbres y experiencias tuvo como denominador
común a la amistad, a través de muestras de
sus trajes típicos, bailes, música, costumbres
y exposiciones filatélicas, entre otras opciones. La
música de diversos géneros se adueñó
de parques y plazas públicas, en las cuales se escucharon
desde el muy sonado reguetón hasta uno que otro tema
de la Nueva Trova.
Concluyó así una edición de las Romerías
de Mayo. Como cada año, la cita revivió una
legendaria tradición del siglo XVIII, cuando el fraile
franciscano Antonio de Alegría colocó en la
cima de la elevación más alta de Holguín
una enorme cruz de madera.
Con este hecho se conservaba la costumbre española
de colocar en los lugares más altos próximos
a las poblaciones una cruz para evitar epidemias o catástrofes
naturales.
(Tomado de www.ahora.cu)
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