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Sexualidad y salud

Contra el acoso
Ya no quiero que me miren así. Eso no me sube la autoestima. Que me miren como una cosa me humilla, me agrede. Yo no hago ejercicio para los hombres, no me pongo un vestido corto para los hombres, no me pinto los labios para los hombres
17 Jun 2018

 

 

No, una no puede hacer ejercicios en paz por el paseo de Quinta Avenida ni en espacios similares sin que al menos cinco varones, si vas con suerte, te molesten, te digan babosadas y te miren con caras de sabuesos con la lengua afuera. Con caras de tarados.

Si te estiras porque si la pierna y si haces abdominales porque si las nalgas. Recuerdan a jovencitos salidos de colegio de curas tras meses sin ver a una mujer.

A veces me dan ganas de quitarme un tenis y pegarles en la cabeza a ver si les mato un poco de neuronas obsoletas y empiezan a comportarse como los hombres que deberían ser. O de salir yo una tarde y empezar a meterme con ellos en su mismo plan para que sientan lo insoportables que son. A ver si de una vez dejan de ver y tratar a las mujeres como algo con lo que tener sexo y descubren que somos personas, que sentimos, que pensamos y, sobre todo, que tenemos dignidad.

Ya no quiero que me miren así. Eso no me sube la autoestima. Que me miren como una cosa me humilla, me agrede. Yo no hago ejercicio para los hombres, no me pongo un vestido corto para los hombres, no me pinto los labios para los hombres, no bailo y me remeneo para los hombres, no sonrío para los hombres.

Todo lo hago para mí y por mí. Y yo soy bastante difícil de complacer. Cuando estoy sola sigo haciendo todo eso. Porque me gusta gustarme y cuando dejo de gustarme me desvivo por gustarme otra vez. Yo a yo. No a nadie. Me gusta que me guste mi cuerpo cuando bailo, mis labios cuando los pinto, mi pelo cuando lo suelto, mis muslos y mi vientre cuando me visto corto y hasta mis ligamentos cuando me estiro.

Las mujeres merecemos ser tratadas como mujeres, no como orificios. Sin importar lo que hagamos ni cómo nos vistamos. Yo estoy segura de que no hay un solo hombre que termine de hacer ejercicios y necesite publicar algo como esto. La paz hoy para mí es que si un hombre va a mirarme me mire a los ojos. Y guarde silencio. Porque casi siempre, digo para los defensores de “los piropos”, por no decir que siempre, cuando un hombre te dice algo por la calle no es porque quiere llegar a conocerte y saber tus valores humanos, sino porque quiere humillarte. Entonces, paz.

 

 

Publicado originalmente en su muro de Facebook.


*Finalista del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo en la categoría Texto en 2016.

 

 

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