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Sexualidad y salud

Al final del túnel
26 Ago 2015

 

El eco del disparo recorrió el trigal perdiéndose en la lejanía. Azorada por el estampido, una bandada de cuervos levanto el vuelo. Una mano temblorosa dejo caer el revólver, mientras la otra oprimió la herida sangrante en el pecho.

Dos días duró esta agonía. Junto al lecho del moribundo el hermano menor, que acudió en el acto al conocer la noticia, lloraba y sostenía la mano suicida aguardando el inevitable fin. Su último cuadro, “Los cuervos”, jamás seria terminado. Vincent van Gogh, cansado de una vida atormentada e infeliz, decidió acabarla.

Casos como este pululan en la historia: el filósofo Sócrates bebe la cicuta, Aníbal se envenena para evitar ser prisionero de los romanos, un áspid clava sus colmillos en las carnes de Cleopatra o Séneca corta sus venas por las que escapaba el líquido vital.

Entre la sociología y la medicina
En 1897 el sociólogo francés Emile Durkheim publico un libro llamado “El suicidio: un estudio sociológico”, el cual planteaba que atentar contra la vida propia es más un fenómeno sociológico que un acto individualista, o sea, consecuencia de una inadaptación social del individuo. En cambio, otras teorías psicológicas representadas por Sigmund Freud y Karl Menninger solo reconocen en las agresiones autoinflingidas mecanismos inherentes a la psiquis humana.

Actualmente quitarse la vida es visto como una enfermedad y numerosos investigadores han estudiado el fenómeno, ya que constituye un problema de salud a nivel planetario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos 1 000 personas se suicidan diariamente.

La conducta en Cuba
Sara, de 19 anos, llegó al hospital en estado de coma. Después de someterla a un lavado gástrico y enviar muestras a toxicología, los médicos encontraron residuos de fenobarbital en su cuerpo. La joven permaneció una semana en terapia intensiva y tres meses ingresada en la sala de psiquiatría. Durante su tratamiento demostró encontrarse bajo un severo estado depresivo. La rehabilitación funcionó y hoy Sara se siente arrepentida, pero quedaron secuelas imborrables: una disfunción renal la acompañará para siempre.
¿Cómo explicar que un adolescente pueda optar por el suicidio?

“A pesar de que no se ha hecho un estudio nacional con valores estadísticos de importancia –comenta el doctor Cristóbal Martínez, profesor titular de la Facultad de Medicina Manuel Fajardo–, tenemos ideas adquiridas mediante la experiencia, pero que no se pueden tomar como verdades absolutas. Sabemos que las principales causas por las que los adolescentes intentan quitarse la vida, y a veces lo logran, son fundamentalmente debido a problemas con su autoestima, conflictos familiares o situaciones en la escuela, ya sea en las becas o en un técnico de nivel medio.

“En ocasiones obedece a dificultades con el rendimiento académico y eso les hace atentar contra su vida. Fracasos amorosos, sobre todo entre las féminas, las llevan a veces al intento suicida.

“Como rasgo general, influyen problemas emocionales, a menudo en la esfera escolar, familiar o en las relaciones con otros jóvenes. Hemos tenido casos de varones discriminados debido su gesticulación, manera de comportarse y de hablar. Se les tilda de homosexuales y, por vergüenza, muchas veces acuden al suicidio. Son múltiples los factores, pero estos son los más comunes.

“La adolescencia, el nombre lo dice, es una etapa en la cual la persona es muy vulnerable porque no se tiene las suficiente aptitud ni los recursos para enfrentar determinadas situaciones, sin embargo ya la sociedad te exige como adulto, cuando todavía hay una suficiente maduración.

“Lo anterior no significa que haya más intentos de suicidio en la adolescencia que en otras edades, sino que son más vulnerables”.

También asociadas a las conductas suicidas en estas edades están la presencia de desórdenes de la salud mental, el abuso del alcohol y las drogas, sensibilidad excesiva ante eventos humillantes, desvinculación del estudio, integración a grupos con inclinación antisocial, antecedentes suicidas en la familia, disfuncionalidad familiar, abuso sexual y el deterioro socioeconómico de la comunidad.

“Un problema que se veía bastante y sobre el cual se ha trabajado eran los prejuicios contra las muchachas que salían embarazadas –apunta la doctora Ana Sarracén, profesora asistente de la Facultad de Medicina Calixto García–, muchas preferían quitarse la vida antes de llegar a su casa con un embarazo”.

Por otra parte, varios estudios demuestran que en numerosos casos el adolescente lleva a cabo el intento suicida por imitación, ya sea de algún familiar, vecino o ser allegado. Igualmente está el fenómeno que la medicina actual denomina efecto Werther, en alusión a la novela del escritor alemán Goethe, “Las desventuras del joven Werther”, en la que el protagonista acude al suicidio como única salida a sus conflictos amorosos, actitud seguida por miles de jóvenes en toda Europa tras la publicación del libro.

Algunos mitos en torno al suicidio
Usualmente escuchamos frases como “el que se quiere matar no lo anuncia”, o “el que lo anuncia no lo hace”, admitidas con frecuencia cual si se trataran de verdades absolutas e inamovibles.

“Esto es falso –asegura la doctora Paula Lomba Acevedo, máster en Psiquiatría Social–, el que lo hace casi siempre lo dice o lo expresa, pero muchas veces las personas más allegadas no son capaces de interpretar el mensaje o no lo toman en serio.

“También suele pensarse que hablar sobre el suicidio con una persona que está en riesgo, lo puede incitar. ¡Todo lo contrario!, porque si uno tiene un problema y lo conversa con un amigo (no tiene que ser un psiquiatra necesariamente), este, con las palabras correctas y dando un enfoque positivo, puede ayudar a abrir el abanico de posibilidades y mostrar otras alterativas que uno no nota en ese momento. Esto desmiente el criterio de que el psiquiatra es el único capaz de prevenir la conducta suicida: lo previene la persona más cercana, quien quiera que sea”.

¿Es posible prevenirlo?
En 1988 surge en Cuba el Programa Nacional de Prevención de la Conducta Suicida, que comenzó a aplicarse un año después.

“Desde entonces hemos tenido saldos positivos –explica la doctora Lomba–. Podemos asegurar que atendiendo a los factores de riesgo, dando provisiones de atención de salud mental a todos los niveles y manteniendo este programa bien coordinado con todos los sectores de la sociedad, la conducta suicida es prevenible. Lo demuestra la disminución considerable que han experimentado las cifras en los últimos años”.

Lo importante: el suicidio es un túnel oscuro y sin salida; pero, absolutamente evitable. Mucho más cuando apenas se ha empezado a vivir y quedan tantos atardeceres por ver, tanta música por escuchar y remunerables camas que deshacer.

No es tan difícil: basta la sonrisa del ser amado, la mano de un amigo, el pecho de una madre e, incluso, la voluntad propia, para alejamos de la tentadora entrada al túnel… y seguir de largo.
 

 

- Si consultamos la Biblia resaltan dos casos célebres recogidos en el Antiguo y el Nuevo Testamento, respectivamente: Sansón, quien implorando a Dios para recuperar sus fuerzas, derrumbó las columnas del templo de Jerusalén y quedó sepultado bajo los escombros junto a miles de filisteos. Judas Iscariote, por su parte, decide ahorcarse atormentado por la culpa tras su traición a Jesús.
 

- En el Japón feudal encontramos el rito del harakiri, técnica usada por los guerreros samurais para limpiar su honor o evitar caer prisioneros del enemigo.

- Con el auge e institucionalización del cristianismo, el suicidio pasó de considerarse una conducta honorable a un acto pecaminoso condenado por la Iglesia, que promulgaba que el destino del hombre estaba en manos de Dios; ello dio lugar a la difamación, discriminación y persecución de personas con conductas suicidas.

 

Términos médicos
El termino suicidio viene de las palabras latinas sui (sí mismo) y caedere (matar). En la terminología médica se llama así a toda lesión autoinflingida que provoque la muerte del individuo.
 

El intento suicida es, a diferencia del anterior, cualquier acción mediante la cual el individuo se causa una lesión, independientemente de la mención y de la letalidad del método empleado.
 

Este último se divide en dos grupos: métodos suaves (ingestión de psicofármacos, sustancias tóxicas y otros medicamentos) y métodos duros (sección de vasos sanguíneos, precipitación desde alturas, ahorcamientos, sumersión, quemaduras y uso de armas de fuego, entre otros).

 

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