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Cuba joven

La alegría de ser cubano
No sé a usted, pero a mí ser cubano me da un alegrón tremendo. Ser cubano es una fiesta, poco importa si “la cosa está buena o mala”. Mi alegría de ser cubano no cree en rachas ni en malos tiempos. Ser cubano es alegría, es jolgorio

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7 Oct 2014

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No sé a usted, pero a mí me gusta lo cubano. Amo lo cubano. Siento a lo cubano.

Cuando alguien pronuncia Cuba, a mí se me eriza el alma, se me emociona el cuerpo y me brilla la mirada. Cuba me enciende. Cuba me motiva. Cuba me alegra.

No sé a usted, pero a mí ser cubano me da un alegrón tremendo. Ser cubano es una fiesta, poco importa si “la cosa está buena o mala”. Mi alegría de ser cubano no cree en rachas ni en malos tiempos. Ser cubano es alegría, es jolgorio. Vaya, que ser cubano es un vacilón.

No sé a usted, pero a mí esta Isla me encanta. Me fascina esa simetría en la cual no importa hacia dónde andes (este-oeste-norte-sur) siempre llegas al mar. Y a mí me fascina el mar, sentarme a escuchar las olas, a mirar las olas, a disfrutar de las olas.

Me encanta esta Isla porque, no importa hacia dónde andes (este-oeste-norte-sur), siempre te encuentras un cubano. Y a mÍ me fascina lo cubano, sentarme a escuchar a los cubanos, a mirar a los cubanos, a disfrutar de lo cubano. Porque lo cubano es único. Es como una tempestad calmada, una felicidad de carnaval a toda hora. ¡Ay, mi amigo! Estoy seguro de que a usted también le encantan las fiestas. Y eso es Cuba. Ser cubano es una fiesta.

No sé a usted, pero a mí me ha ocurrido que he llegado, sin previo aviso, a casa de un pariente y enseguida se ha corrido la voz y, como por arte de magia, en un santiamén “¡por que esto hay que celebrarlo, cará…!” se ha abierto un hueco en la tierra, se atizan unos carbones, se arma una púa y a cocinar dándole vueltas lentamente y entre tragos de ron no tan lentos, un puerco entero. Nadie puede prever de dónde salió la gente, el puerco o el ron.

Nadie lo sabe a ciencia cierta porque esta Isla es mágica. Aquí todo puede ocurrirte. ¡Todo eso sin ni siquiera desempacar las maletas o sacar los regalitos que mandó tu familia de allá a la gente de acá! Así somos los cubanos, siempre acordándonos de los que no vemos y a veces ni llamamos, pero todos sabemos presentes, unidos por ese lazo aun más fuerte de haber nacido en esta tierra, el de la familia cubana.

Dígame si eso no se disfruta. Todos reunidos cantando “bolerones para cortarse las venas”, hablando, riéndonos de las mismas historias (porque aquí las historias pueden contarse mil veces y siempre parecen nuevas), “pescando masitas” de los sitios mejor cocinados, disfrutando el olor de la grasa que se escurre y se evapora entre las brazas. No hay quien mantenga la línea con tanta hospitalidad. ¡Triglicéridos! ¡Colesterol! ¡¿Qué es eso?! Olvídate de tanta locura y goza que por ahí viene su yuquita con mojo, los plátanos chatinos y el arroz congrí que no puede faltar. Toma tu buen pedazo de puerco. ¡Y no te midas! Sírvete más. Y no me carezcas. Y “!DALE QUE TODAVÍA TE CABE UN POQUITO MÁS!”.

 

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