La vasectomía reversible
Conocida como RISUG, por sus siglas en inglés (Reversible Inhibition of Sperm Under Guidance), consiste en inyectar una sustancia química en los conductos que transportan los espermatozoides, con lo que se evita su paso al exterior y se altera la movilidad de los que quisieran hacerlo.
A diferencia de la vasectomía convencional, el novedoso método es reversible; solo se tiene que aplicar una sustancia que deshaga el químico inyectado para que la persona pueda volver a procrear. En cambio, aún continúan las secuelas o los efectos secundarios que puede acarrear.
Hasta ahora, parece ser el método de mejor aceptación. Cuando un hombre sometido a una vasectomía anterior se vuelve a casar y quiere empezar una familia, una reversión del proceso le permite tener hijos con su nueva esposa. De ahí su preferencia.
Anticonceptivos hormonales
Las previsiones médicas y científicas creen que en cinco o diez años se tendrá un nuevo método anticonceptivo hormonal para hombres. Con ello se busca un medicamento que bloquee la producción de espermatozoides, tenga pocos efectos adversos y sea accesible en costo.
En la primera experiencia con éxito, un grupo australiano utilizó una inyección trimestral de una hormona conocida como progestágeno, simultáneamente con la colocación, cada cuatro meses, de un pequeño implante de testosterona debajo de la piel.
No solo se consiguió un excelente efecto anticonceptivo, sino que hubo un aumento del deseo sexual, lo cual fue bienvenido por todos los participantes en el estudio. Este sería el análogo a la “pastilla” femenina. Es poco invasivo, pero se necesita sobrepasar una serie de pruebas clínicas antes de iniciar su producción.
Por ahora, el condón
Aunque los avances van haciendo eco en el mundo clínico, aún no están, ni estarán, al alcance de todos en corto plazo.
Estos tres métodos comparten una gran limitación frente al condón: ninguno evita el contagio con enfermedades venéreas. Por eso, muchos auguran que será un método de respaldo para evitar los embarazos, pero el archiconocido “gorrito” continuará siendo el método anticonceptivo más usado.
La lógica así lo indica. El tiempo será el encargado de confirmarlo.
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