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Zulema llegó de visita a casa de su hermana y la encontró desesperada, llorando y sin encontrar salida a su problema. Al no poder continuar ocultando tan gran secreto, le explicó de un tirón:
“Ya no puedo más. La niña está consumiendo drogas. Me di cuenta hace unos meses porque comenzó a faltar a clases en la secundaria básica y a desaprobar asignaturas, a perder peso corporal, muy nerviosa, con cambios de conducta desfavorables: agresividad, llantos incontrolados aparentemente injustificados, desobediencia. Sale sin decirme adónde. El lunes de la semana pasada vinieron a buscarla personas de mala reputación y no pude impedir que saliera, pues me dijo que lo iba a hacer aunque la matara, que no podía evitarlo”.
Ante la alteración de la hermana y la estupefacción ante lo que oía acerca de su sobrina, una adolescente esbelta y atractiva, bien educada, dulce e inteligente, Zulema quiso indagar más. Después de traerle un vaso de agua a la hermana, le pidió que prosiguiera.
“Salió desde anoche, ya son las seis de la tarde y no ha regresado. No sé qué le ha pasado. Si algo le ocurre, me muero. Cuando llegué ayer del trabajo, la máquina del refrigerador no estaba (se la llevó para venderla). No quiero ir a la Policía, por temor a que vaya a tener problemas. ¡No puedo más! ¡Ayúdame!”
Ambas sabían que los estupefacientes son dañinos y habían escuchado otros datos generales, sin prestarles mucha atención, en la propaganda que al respecto se hace en los medios masivos de comunicación. Como gran parte de la población, no no les pasaba por la mente que pudiera tocarles de cerca tan abominable situación.
Zulema y su hermana empezaron a informarse. Así conocieron que la droga es una sustancia química con efectos sobre el sistema nervioso central, que se consume para obtener una alteración placentera del estado de ánimo; puede producir tolerancia y adicción. El significado antiguo del término es explica que se trata de una sustancia química utilizada en la industria, pinturas o limpieza, y fármacos.
También supieron que el número de sustancias que se engloban bajo esa denominación es muy amplio y diverso. Incluye medicinas de prescripción legal cuyo uso indebido conduce a problemas de drogodependencia, las que se compran y venden de forma ilegal (cocaína, heroína, cannabis, LSD, etc.) y otras que se comercializan legalmente (alcohol y tabaco). Se pueden fumar, aspirar, inhalar, inyectar o tomarse por vía oral.
Sus efectos son múltiples y complejos. Producen un efecto estimulante (al final provoca sensación de fatiga y alteraciones del apetito y del sueño), o depresor (relajación, sedación, somnolencia, hipnosis, e incluso coma).
Un tercer grupo de sustancias, llamadas alucinógenas o perturbadoras, alteran la percepción de la realidad, el estado de conciencia y provocan alucinaciones. Algunas, como las drogas de síntesis, estimulan y perturban el Sistema Nervioso Central.
Las alteraciones psicológicas van desde cambios en el estado de ánimo a crisis de ansiedad, crisis de pánico, delirios, alucinaciones e incluso trastornos psicóticos. Además, las drogas pueden afectar también a otros órganos como el hígado, los pulmones, los riñones, el páncreas o el corazón.
Su uso lleva a la tolerancia (necesidad de consumir dosis cada vez mayores y con más frecuencia) y la adicción (necesidad compulsiva de tomarla regularmente); o sea, provocan dependencia física y psicológica muy fuerte y difícil de superar. Si se suprimen sin tratamiento, el organismo responde con síntomas que, a veces, se controlan con medidas terapéuticas.
El consumo de drogas es un problema social substancial, ya que origina graves conflictos familiares, de pareja, escolares, laborales e, incluso, legales que deterioran el entorno social de la persona. Para luchar contra tal azote se han creado organismos y centros de asistencia a drogodependientes, formados por profesionales que orientan y apoyan a todos aquellos que los necesitan. La educación e información es la mejor forma de prevenir y evitar el uso de las drogas.
Al profundizar en el tema, las dos mujeres de la historia comenzada al principio de este trabajo, que es real, decidieron buscar la mejor salida para socorrer a la muchacha: LÍNEA CONFIDENCIAL ANTIDROGAS, donde, después de llamar al 836 000 (también está a disposición para estos casos el 836 001, como referencia nacional), escucharon la primera palabra esperanzadora: “Podemos ayudarte”.
Para prevenir este mal que tanto daña a la Humanidad, la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó, mediante la Resolución 42/112 del 7 de diciembre de 1987, el 26 de junio como Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.
Esa decisión fue ratificada durante el decimoséptimo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU, la cual aprobó (resolución S-17/02), el 23 de febrero de 1990, una Declaración Política y el Programa Mundial de Acción contra las drogas ilícitas, que establece que debe considerarse el día señalado como parte de un esfuerzo para que los pueblos tengan mayor conciencia sobre este flagelo, promoviendo la adopción de medidas preventivas, así como consolidar la acción y la cooperación en todos los planos.
Se escoge el 26 de junio porque en esa fecha de 1987 la Conferencia Internacional sobre el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas aprobó el Plan Amplio y Multidisciplinario de actividades futuras en materia de fiscalización del uso indebido de drogas. Ese día la batalla se amplía a otros males.
También se lucha contra el VIH/SIDA (entre el cinco y el diez por ciento de las infecciones globales de VIH son por el uso de drogas inyectables), contra la mafia (que no consume, pero vende) y contra la ignorancia (mejor aliada de las drogas).
Este día, recordemos que la drogadicción, la mafia, la delincuencia y el SIDA se sientan a la misma mesa. Si luchamos contra la primera, podemos disminuir considerablemente las otras tres, para no tener que decir: ¡Ayúdame!, cuando alguien de confianza llega a nuestro hogar.
Se calcula que hay más de 185 millones de toxicómanos en el mundo. Es importante conocer los estupefacientes y sus daños. Si sabes de algún adicto, remárcale que su consumo no solo tiene un camino de ida, sino que existe el de retorno, el cual debemos limpiar de los estigmas sociales que hacen más dura la recuperación.
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