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Arte

Benny Moré: un genio en estado puro
Su condición de hombre humilde no le impidió a Benny Moré conquistar el Olimpo de los artistas excelsos. A 45 años de su desaparición física, aún es recordado como uno de los máximos representantes de la música popular cubana

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7 Oct 2014

 

 

(Publicado  en 2008)

 

 

Su condición de hombre humilde no le impidió a Benny Moré conquistar el Olimpo de los artistas excelsos. A 45 años de su desaparición física, aún es recordado como uno de los máximos representantes de la música popular cubana.

Sus dotes naturales para el canto y su impresionante carisma sobre el escenario, lo instalaron definitivamente en la memoria colectiva de nuestra nación.

Para muchos, el Benny era una obra de arte en sí mismo, producto de una apoteósica mezcla de influencias culturales, de las cuales bebió desde sus primeros años de vida, transcurridos en la antigua provincia de Las Villas.

El legado aborigen, africano, español, franco-haitiano y asiático, que se agitaba en los pueblos de esa región central, se instaló cómodamente en la voz del artista, genuino defensor de múltiples géneros, pero especialmente del bolero y el son, este último calificado por expertos como la más fascinante hibridación musical, junto con el jazz, del pasado siglo.

Un talento que nació al margen de las refinadas academias, inspirado por toques de tambor y guateques campesinos, típicos de su ambiente natal. Sin embargo, para Bartolomé Maximiliano Moré, era más que suficiente.

Estaba destinado a brillar, y así lo probó durante la década del 40, cuando exhibió su talento en el escenario habanero animado por figuras de la talla de Miguelito Cuní, Vicentico Valdés, Barbarito Diez, Roberto Faz o Paulina Álvarez, que engalanaban el universo radial de esa época, junto a grandes bandas como la Riverside, Lecuona Cuban Boys, Típica de Everardo Ordaz, entre otras muchas de altísimo rango.

Benny se enamoró de estas formaciones orquestales, que lo acompañaron por múltiples escenarios.

Luego vino México, donde grabó temas como Ensalada de mambo, Mucho corazón o Encantado de la vida. Colombia, Venezuela, Puerto Rico y Nueva York se postraron a los pies del intérprete, quien nunca ocultó el carácter autodidacto de su formación, construida, según afirmara en cierta ocasión, a base de puro oído y un ritmo que le corría por las venas.

Lo demás no es difícil predecirlo: Una imparable carrera, presentaciones diarias, más de 30 temas colocados entre los más exitosos de las décadas del 50 y el 60 de la pasada centuria, el mito en torno a El bárbaro del ritmo remontándose hasta las alturas.

El 19 de febrero de 1963 la muerte lo sorprendió, pero ya el Benny estaba inscrito en el panteón de los clásicos de la cultura de Isla.

Para evocarlo basten las palabras del musicógrafo Félix Contreras, quien lo ubicó un poco más allá:

" (...) si la importante consagración de El Bárbaro del Ritmo fuese poca, queda agregar que en una ubicación serena y justificada dentro del gran panorama de la música latinoamericana, el nombre de Moré ocupa un primerísimo plano de eterno reconocimiento"1.

 

 

 

Notas

 

1-Contreras, Félix. La música cubana: una cuestión personal. Ediciones Unión. Ciudad de la Habana, 1995.
 

 

 

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