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Cuba joven

Brigada de la Frontera: Orgullo y privilegio siempre jóvenes
Durante más de medio siglo varias generaciones de jóvenes cubanos han cumplido honrosamente su deber frente al enemigo de la Patria, la Revolución y el Socialismo, instalado en la bahía de Guantánamo
27 Nov 2014

 

 

(Publicado en 2012)

 

Apenas a 300 metros de la posta 18 de los ilegítimos ocupantes militares norteamericanos en la bahía de Guantánamo, monta guardia una esbelta rubia pinareña de 18 años, Angélica María Fuentes Caraballo, en la garita de uno de los puestos de observación ininterrumpida de la Brigada de la Frontera Orden Antonio Maceo.

“Es mi deber revolucionario, orgullo y privilegio proteger la soberanía del país en la primera línea, en la artificial frontera con una base impuesta contra la voluntad del pueblo cubano”, expresa la joven.

Esta tarde escucha disparos de arma de fuego del lado de allá de la cerca, que sabe procedentes del campo de tiro de los ocupantes de los 117,6 kilómetros cuadrados de tierra y mar del suelo patrio. Esta muchacha cumple el Servicio Militar Femenino Voluntario hace apenas unos meses, con serenidad, firmeza y seguridad en su misión.

Miles de cubanos han heredado esta disposición forjada allí. Lo reafirma uno de los fundadores de la Brigada de la Frontera, Helio Garzón Pérez, quien llegó desde Dos Caminos de San Luis, en Santiago de Cuba, con menos de 20 años cumplidos para constituirla el 9 de noviembre de 1961, en Vilorio.

“Ante la agresividad, los crímenes y las provocaciones desde la Base yanqui contra nuestro pueblo en aquellos primeros años de Revolución en el poder, fuimos escogidos, nos preparamos militar, política e ideológicamente, y nos desplegamos defensivamente a lo largo del perímetro limitado por una cerca, en condiciones difíciles, pero decididos”

Los soldados cubanos no se dejaron provocar por las agresiones de los marines. “Lo importante era vigilar, evitar infiltraciones contrarrevolucionarias y salidas ilegales, sin dar lugar a incidentes peligrosos para la seguridad del país”, rememora Helio.

Su mayor orgullo es haber recibido, de manos del General de Ejército Raúl Castro Ruz, la Medalla al Valor Calixto García.

“La Brigada fue y es para mí una escuela. Yo solo era un limpiabotas en la otra sociedad, y me jubilé con el grado de mayor y el cargo de primer oficial de Inteligencia”, dice quien continuó trabajando aún después de recibir lesiones discapacitantes durante el servicio en la frontera.

Igualmente, el mayor Elmis Brooks Chivás, quien se desempeña como oficial en la Brigada de la Frontera, ostenta la Orden Antonio Maceo, entregada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz en 1994, por su responsabilidad en el cumplimiento del deber y altruismo cuando sufrió heridas discapacitantes mientras rescataba personas que habían penetrado en los campos de minas en el perímetro fronterizo.

Inquilinos indeseables
La Enmienda Platt, impuesta por el gobierno de los Estados Unidos, recortó la independencia y soberanía de la República de Cuba. A su amparo se adueñaron hace 111 años de la entrada de una de las más importantes bahías cubanas y establecieron una base naval. Hoy la emplean, para repudio de toda la humanidad, como cárcel y centro de tortura de prisioneros en la supuesta lucha contra el terrorismo.

 

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