Por
Foto
Otros trabajos del autor
22 May 2016
21 Sep 2014
13 Mar 2015
2 Dec 2014
20 Aug 2016
8 Jul 2016
3 Jul 2016
10 Jul 2014
5 Mar 2015
29 Jan 2015
La profunda crisis económica desatada en los inicios de los años 90 del pasado siglo XX en Cuba afectó a casi la totalidad de las familias de la Isla, y trajo consigo cambios materiales y espirituales de toda índole en el pueblo.
La psicóloga Elaine Morales Chuco, especialista del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, en conversación con Somos Jóvenes explicó que entre los primeros rasgos expuestos por la situación de los adolescentes y jóvenes en este contexto aparecieron con gran fuerza el desempleo, la desvinculación del estudio, las conductas delictivas y la migración en busca de mayores y mejores oportunidades.
“El nuevo escenario socioeconómico desmembró la articulación hasta ahora existente entre la educación y las condiciones laborales, es decir, la variable instrucción-ocupación-ingreso se disipó, porque florecieron propuestas de trabajo que no requerían de una elevada calificación, pero sí ofrecían atrayentes retribuciones.
“Esta combinación de elementos repercutió notablemente, tanto de manera individual como colectivamente, en la visión e interpretación de la realidad, y muchos no dudaron en asumir nuevas estrategias en aras de solucionar las inaplazables demandas económicas cotidianas.
“Así, un considerable grupo de cubanos aprendió a vivir en la inmediatez, la incertidumbre y con muy pocas probabilidades de elaborar proyectos sólidos de vida.
“Igualmente, las aspiraciones de bienestar material en numerosos casos no pudieron seguir siendo satisfechas mediante los mecanismos antes reconocidos (estudio-empleo-salario), por lo que una parte de los jóvenes no dudó en asumir otras alternativas, ya fueran las promovidas formalmente o aquellas informales y hasta ilegales, entre las que se encuentran las actividades de la economía sumergida, y todas las productoras de ingresos y bienestar inmediato, sin importar siquiera que estuvieran asociadas a la prostitución, el proxenetismo, la mendicidad, la drogadicción o el delito.
| Sigue... |


Escribe aquí tu comentario