La creatividad es importante. Los espacios más usuales incluyen pezones, cuello, nalgas, orejas y muslos, pero cada uno es diferente; también pies, axilas y espalda pueden producir placer.
No limitarse, las fronteras no existen. Sorprender a tu contraparte puede crear un espacio de excitación inexplorado y sobrepasar las expectativas.
A favor: la creatividad
¡La monotonía es el peor enemigo de la pasión! Repetir lo que una vez funcionó produce cansancio. Un beso, una caricia, y luego la penetración y listo. Todo ha acabado… Niégate a eso: renuévate.
Intentar nuevas experiencias ayuda. Excita a tu pareja con las manos o la boca. Ayúdate con una pluma o algo suave. Solo debes fijarte en el lenguaje corporal y sabrás si le gusta o no la nueva experiencia. Si ves que su cuerpo se deja, continúa; si no, detente.
La clave está en no ser predecible. La sorpresa ayuda a que los preliminares provoquen mayor excitación y, por ende, a una relación sexual más deseada.
A favor: el cariño
El sentirse mimado por tu pareja es una de las mejores sensaciones para relajarse y crear disposición sexual. El considerarse cuidado produce confianza, así que, acariciar, besar, abrazar, decir frases cargadas de ternura o un mero masaje puede predisponer a tu pareja incluso si no estaba excitada.
La confianza motiva complacencia. Esmérate y pronto estarán dispuestos a complacerse mutuamente. Si el relajamiento es profundo y sobrepasa la excitación y no se desea realizar el acto sexual, tampoco lo tomes como un fracaso. Solo debes pensar en la siguiente oportunidad que tendrás.
En contra: la precipitación
Como antes observamos, la excitación femenina y la masculina corren por caminos diferentes. El hombre una vez que tiene la erección ya está listo; la mujer necesita más tiempo para excitarse tanto física como emocionalmente.
De ahí la importancia de los preliminares para que ambos estén a “tono”. En la mayoría de las féminas la vagina debe estar húmeda para que el pene no la dañe cuando penetre y sea una sensación placentera.
Por eso el apresuramiento no es una buena idea, a menos que el preliminar sea justamente la brusquedad, el deseo incontrolado, los llamados popularmente “rapiditos”.
Además, hay muchas mujeres que no llegan al orgasmo durante el coito, por lo tanto la oportunidad de alcanzarlo está en los preliminares. El clímax y el disfrute son únicos en cada persona. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no se cumple la máxima teatral de que lo bueno, si es breve, es doblemente bueno.
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