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Tu cuerpo desnudo ya está listo. Los besos y caricias de siempre hacen que, sin mucho esfuerzo, aparezca la excitación. Puedes agregar más pasión o alguna pincelada creativa, pero ya sabes que el algoritmo usual dará igual resultado.
Las sutilezas previas o la espera necesaria para prolongar el momento quedan en segundo plano.
Durante cierto tiempo tu manera de “hacer” te ha dado resultados, pero desde hace varias semanas, alguien del otro lado de la cama espera algo más. Y no se trata precisamente de mayor movimiento o nuevas posturas.
Procreación aparte
Cada vez con mayor recurrencia, las personas apelan al reconocimiento de las zonas erógenas propias y de su pareja, pero durante siglos el mapa erógeno del ser humano era reducido y estuvo limitado a cultores (as) del arte amatorio.
Cortesanas, gigolós y casanovas constituían el selecto grupo que, como parte de su labor o afición, hacían uso del horizonte de posibilidades que la exploración erótica del cuerpo ofrecía.
Hurgando atrás en la historia, se desconoce con exactitud si existía o no culto al placer sexual durante los primeros pasos evolutivos del ser humano.
El sexo tenía un fin procreativo, y el bienestar que lo acompañaba constituía una sensación natural que se cree no era aderezada o maximizada. Con el decursar del tiempo, todo lo placentero para el hombre —comer, beber, amar— precisó ser potenciado.
El sexo dejó de asumirse como mero instinto perpetuatorio de la especie. Antiguos griegos y romanos se asumen como máximos exponentes de ello. Cuentan que en regiones amantes del vino, las muchachas pisaban uvas en el lagar y después caminaban descalzas sobre los varones, mientras estos les lamían los pies.
Por aquella época, si bien tenía como principal objetivo ganar el favor de los dioses para obtener una bebida de calidad, algunos ya empleaban la acción en los juegos sexuales.
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Comentarios
Qué buenos estos comentarios. Y sería bueno divulgar más esto, porque los muchachos no se dedican mucho a esta página. La información esta buena y ayuda mucho en todos los sentidos. sobre todo cuando se refiere a que el sexo no es solo procrear y la diversión debe ser mutua.
Saludos