Por
Otros trabajos del autor
12 Apr 2015
El Unión Club y el Casino de la Playa devienen sedes donde se disputa, en Cuba, el campeonato mundial de ajedrez.
A un lado del tablero se encuentra Emmanuel Lasker, titular del orbe a quien precede la bien ganada fama de invencible. Brillante ejecutor de finales, el doctor alemán aparece confiado.
El retador es un habanero de juego brillante, temperamental y muy osado en sus planteamientos: José Raúl Capablanca.
El 15 de marzo de 1921 comenzó el fin de la imbatibilidad del teutón Lasker, que concluyó luego de la 14ta. partida, en la noche del 21 de abril. El match terminó con cuatro triunfos para Capablanca, ninguna para Lasker y 10 tablas. El genio de La Habana ganó ¡invicto! el campeonato del mundo.
Breves apuntes sobre un genio
Nacido el 19 de noviembre de 1888, Capablanca comenzó a escribir su historia ajedrecística a la temprana edad de cuatro años, cuando derrotó a su padre en reiteradas ocasiones. Después, apenas con 12 años, venció a Juan Corzo, campeón nacional cubano, y con ello el sobrenombre de niño prodigio rebasó las fronteras patrias.
En los años siguientes consiguió importantes victorias frente a los mejores ajedrecistas del momento, entre ellos, Marshall, Rubinstein, Berstein, e incluso Enmanuel Lasker, considerado hasta entonces prácticamente invencible.
Pero la gran explosión del cubano se produjo entre 1918 y 1921, período en el que ganó casi todos torneos que disputó. Desde entonces le comenzaron a llamar “la máquina” de jugar ajedrez, y además se ganó el derecho de disputar la corona mundial frente a Lasker.
La historia ya es conocida: en abril de 1921 Capablanca se erigió campeón del mundo de forma aplastante.
El supuesto descenso
Seis años después de vencer a Lasker, el genio cubano cedió el título frente al ruso-francés Alexander Alekhine. A raíz de la derrota, varios especialistas anunciaron el comienzo del descenso del habanero, pero en más de 30 torneos demostró que era todavía un fuerte aspirante al título del orbe. Sin embargo, nunca le concedieron la revancha.
¿Por qué Alekhine no aceptó un nuevo reto? Una frase suya, expresada luego de la muerte del cubano, puede servir para suponer sus razones: “No entiendo ni ahora, después de tantos años, cómo he conseguido ganar a Capablanca”.
El trebejista “más creativo de la historia”, según las palabras del ex-campeón mundial ruso Anatoly Karpov, después de caer ante Alekhine ganó más de 300 partidas y perdió 34, cifras difíciles de igualar por algún ser humano
Presente
Aunque Capablanca falleció repentinamente el 8 de marzo de 1942, a la edad de 53 años, su legado no perece. Cubanísimo en cuerpo y alma, este genial habanero hizo que conocieran a su país hasta en los más recónditos confines del planeta, e incluso, a los 18 años rechazó una oferta para adoptar la ciudadanía norteamericana.
Nunca permitió que la gloria deportiva corrompiera su sencillez. Fue siempre un hombre sano —no bebía, ni fumaba—, amante del dominó y las cartas, juegos de mesa que compartía con familiares y amigos de su natal barriada de Santos Suárez, en la capital.
En 1962, para homenajearlo, se comenzó a celebrar anualmente en Cuba el clásico Torneo Internacional Capablanca In Memoriam, donde se han dado cita los principales maestros del orbe.
Por otra parte, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, siglas en francés) estableció el 19 de noviembre como Día Mundial del Ajedrecista, en honor al único campeón mundial cubano.
Fuentes consultadas:
- Depestre, Leonardo y Luis Úbeda. 2002. “Personalidades cubanas del Siglo XX”. La Habana, Editorial Ciencias Sociales.


Escribe aquí tu comentario