JR: ¿Por ello te inclinaste por la Psicología?
“Sí. Se necesita compromiso, ética y sensibilidad para desempeñar esta profesión. Cuando orientas a una persona con un problema o ayudas a descubrir sus fortalezas, a no subestimarse, a valorarse, a crecer espiritualmente, a confiar en sí mismo, es muy reconfortante.
“La Psicología me ha sido muy útil. Comprendes con más facilidad algunos fenómenos o comportamientos de las personas y, a veces, te adentras en sus conflictos y caracteres. Eso me ha hecho ser más comprensiva, trabajar con las fortalezas de las personas, sus virtudes, tratando de ayudarlas a superar los defectos. Cuando las personas te sienten cercana, cuando te preocupas por sus problemas y eres capaz de valorar los esfuerzos, escuchar y lograr que quienes te rodean aporten, las tareas salen con más armonía y los problemas los vences con optimismo, seguridad y compromiso. La especialidad me ha servido para desarrollar el trabajo colectivo e impregnarle más dinamismo, creatividad y seguridad a mis tareas”.
JR: ¿Cómo debe ser alguien que ostente responsabilidades políticas? ¿Qué valor das al carisma?
“Cuando estamos al frente de un colectivo, aunque seas muy joven, en primer lugar tienes que tener conciencia de que ya no solo te debes a ti o a tu familia, sino también a este. Por tanto, hay que tener confianza en las personas, valorar los esfuerzos y los aportes de los demás, trabajar en equipo, ser humano, lograr un clima de seguridad, sobre la base del respeto y el acompañamiento ante cada situación.
“También tienes que ser muy clara y valiente al señalar, oportunamente, cuando alguien no está haciendo lo correcto. Es necesario saber escuchar, ser ejemplo, el primero en las tareas, sobre todo, en las más difíciles, y nunca abandonar a tu colectivo. No pueden verte inalcanzable. No debes permitir la inercia, el desaliento o la chapucería. Eso te impone superarte todos los días, estar actualizada. Es una mezcla de los más altos y sensibles valores éticos y morales con la convicción y los principios de cumplir con quienes representas y servir a la Revolución.
“El carisma es una cualidad o forma que tienen algunas personas para atraer o sumar a su alrededor a otros, tiene que ver con habilidades y maneras de relacionarse, expresarse o de encantar, no solo en lo físico, sino también en la proyección ante las personas. No es malo ser carismático, de hecho muchas personas ni se esfuerzan para serlo, pues indudablemente forma parte de su personalidad.
“Tenemos jóvenes y líderes que poseen excepcionales valores y, además, tienen carisma. Pero no solo con ello se dirige o se representa a una generación, el encargo va más allá. Por tanto le ofrecemos verdadero valor al líder real, al que logra hacer lo que dice, el que más que imagen o verbo es el primero en estar, el que convoca con su ejemplo, se expone a cualquier sacrificio, es firme en sus principios y creativo”.
JR: ¿Sientes que los dirigentes juveniles se parecen a los jóvenes que dirigen? ¿En qué te pareces a los jóvenes que diriges?
"Tú no puedes parecerte a todos los jóvenes, pues de hecho ningún ser humano es igual, aunque sea una misma generación. Creo que para representarlos tienes que estar en constante dinámica, actualizarte, estar en sus espacios formales e informales. Compartimos y vivimos en la misma sociedad, lo que nos hace participar o asistir a las vivencias, problemas o proyectos y eso lo inculcamos todos los días a nuestros líderes. Tenemos que tener esa idea renovadora, inquieta y propositiva de esta valiosa generación, vincularnos a la base y ser parte de ese universo que representamos, tenemos que sentirnos y ser parte de ellos".
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