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Historia

Céspedes, símbolo de dignidad y rebeldía
El 27 de febrero en Cuba se recuerda con verdadero sentimiento patrio, la fecha en que ocurrió la caída, en desigual combate, del primer Presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, hace140 años
20 Jul 2014

 

 

El 27 de febrero en Cuba se recuerda con verdadero sentimiento patrio, la fecha en que ocurrió la caída, en desigual combate, del primer Presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, hace140 años.

Nacido en el seno de una familia rica, recibió una educación esmerada y desde niño estudió latín; antes de cumplir los 10 años hizo la traducción de los versos de “La Eneida”, el poema clásico de Virgilio, lo que representa una verdadera precocidad, para esa edad. Cursó estudios en Bayamo y luego pasó a la Universidad de La Habana, donde se graduó, a los 19 años, de bachiller en Derecho Civil. En 1840 marchó hacia España, donde permaneció hasta concluir su carrera de abogado en Barcelona.

Viajó por varias ciudades de Italia, Alemania, Inglaterra y Austria, y en 1844 regresó a Cuba, donde poco después comenzó a ejercer con brillantez su profesión, al tiempo que pasó a ocupar el cargo de síndico del ayuntamiento de Bayazo; desde esa posición civil actuó en defensa de los esclavos, con lo que se ganó la admiración y simpatía de los negros libres.

En 1850, en plena juventud, Céspedes se hizo sospechoso de algunos representantes del gobierno colonial español por las reuniones que sostenía con algunos amigos, como: el poeta José Fornaris y el abogado Pedro Figueredo, quien fue el autor de la letra del Himno Nacional cubano. Por esa época viajó varias veces al Camagüey, donde estaba la Audiencia y se reunían algunos criollos, inconformes con la situación general en la Isla.

A raíz de eso Céspedes fue detenido y puesto a disposición del gobernador del Departamento Oriental, en Santiago de Cuba, quien lo condenó a tres meses de destierro en el caserío de Palma Soriano; luego lo obligaron a residir en Manzanillo, más tarde en Baracoa y después fue condenado a cinco meses de prisión a bordo del navío Soberano, anclado en el puerto de Santiago de Cuba.

Por esa época comenzó a escribir para el periódico La Antorcha, de Manzanillo, y poco después adquirió el ingenio Demajagua, ubicado cerca de las estribaciones de la Sierra Maestra, en la zona oriental del país.

La relevancia económica y social del político, abogado, deportista, poeta y propietario de tierras Carlos Manuel de Céspedes, se basaba en la producción de esa propiedad recién adquirida, aunque su riqueza no podía compararse con la de Francisco Vicente Aguilera o el marqués de Santa Lucía.

La situación económica imperante en Cuba por aquellos tiempos influyó decisivamente entre los criollos acomodados, al tiempo que se fortaleció la conciencia política, por lo que la gran mayoría de los propietarios de entonces se sumaron a la conspiración. En Céspedes, se conjugaron la decisión de lucha y la convicción de ideas por lo que, sin discusión, se convirtió en el líder del movimiento, que estalló al amanecer del 10 de octubre de 1868.

En esa ocasión, la campana de su ingenio Demajagua no llamó a los esclavos al trabajo, sino a la liberad, y les dio la categoría de soldados de la naciente República en Armas. A partir de entonces el negro se convirtió en un hombre libre, con derecho a portar las armas para defender su libertad y la de sus hermanos.

Al día siguiente, cuando se produjo el escalabro tras el ataque al poblado de Yara, su grandeza se puso de manifiesto. Uno de los participantes en la contienda, sin visión de futuro, creyendo que había llegado el final, expresó: “¡Todo se ha perdido!”, a lo que Céspedes respondió con firmeza: “¡Aún quedamos doce hombres, bastan para hacer la independencia de Cuba!”

A partir del alzamiento del `68, el pensamiento de Carlos Manuel de Céspedes se radicalizó, hasta lanzar la consigna de “Independencia o Muerte”, que sirvió de guía a los cubanos hacia su definitiva liberación.

El Presidente de la República en Armas fue depuesto en Bijagual, el 27 de octubre de 1873, a los cuatro años, seis meses y 17 días de su elección en Guáimaro, maniobra que no le sorprendió, porque la esperaba. En una carta a su esposa, Ana de Quesada, le decía: “No haré más que lo que quiera el pueblo y crea convenirle. Mi política, no obstante, hasta ahora sigue siendo la conciliación y atracción; pero prudente y enérgica á mi parecer”.

En los últimos días de enero de 1874, Céspedes llegó a la finca San Lorenzo, ubicada en las estribaciones del macizo montañoso de la Sierra Maestra, donde fue a vivir en un bohío y se dedicó a enseñar las primeras letras a un grupo de niños residentes en la zona. Así se convirtió en maestro voluntario el abogado de holgada posición económica, que antes fuera deportista, poeta, propietario de tierras, político, revolucionario y Presidente.

El 27 de febrero de 1874 cayó, como un símbolo, en desigual combate, el Padre de la Patria.
En ocasión del centenario del inicio de los Cien años de Lucha, el Comandante en Jefe Fidel Castro dijo que “en Cuba sólo ha habido una revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868 (…) Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de aquella época, simbolizó la dignidad y la rebeldía de un pueblo, heterogéneo todavía, que comenzaba a nacer en la historia”.

 

Bibliografía

- Carreras, Julio Ángel. “Céspedes”. Editora Política. La Habana, 2003.- Castro, Fidel. Discurso 10 de octubre, 1968. Centenario del inicio de la Guerra de independencia.

 

 

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