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Sexualidad y salud

Entre la ciencia y los dioses
Uno de los temas más polémicos dentro de las relaciones de pareja es el matrimonio consanguíneo. Satanizado por unos y menospreciado por otros, desde algún tiempo ha sido punto de mira de las ciencias sociales y médicas

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28 Ago 2016

 

 

A través de la historia, ya fuese por motivos políticos o económicos, los vínculos matrimoniales con personas de la misma familia han sido prácticas más o menos constantes en diversas culturas. Claro, lo habitual de los mismos no implica que hayan tenido muchos seguidores.

De hecho, la ausencia de esta costumbre en determinadas regiones marcaba, entre otros indicadores, el grado de civilización de una comunidad o sociedad.

Rodeado de un halo entre misterioso y prohibido, este tipo de vínculo data de los albores de la humanidad, cuando toda acción humana reflejaba las de los dioses.

Así, la conducta de deidades como Zeus y Hera, en Grecia, o Isis y Osiris, en Egipto, comenzó a tener réplica en los comportamientos terrenales, tal y como recuerdan las historias de Calígula y sus tres hermanas, o Cleopatra y Ptolomeo XIV, por citar algunos de los más celebérrimos personajes incestuosos.

¿A qué se debió tal costumbre?
Según estudios, una de las principales razones era defender la homogeneidad de un grupo, de manera que se mantuvieran sus mejores rasgos.

Algunas sociedades primitivas asumieron que de esta manera se preservaba la unidad del grupo, además de garantizar la paz interna. Con el decursar del tiempo, la costumbre constituyó práctica de una clase o familia dominante, que pretendía perpetuar el poder entre los parientes más cercanos, de manera que se impusieron los matrimonios entre primos, hermanos y en algunas ocasiones entre padres e hijas.

Tal fue el caso de los faraones y de muchas familias reales europeas que, según refiere la Historia y contrario a lo que esperaban, llevó a cierto grado de degeneración biológica.

Práctica prohibida
De origen latino, el término consanguinidad significa “sangre común”, y alude al indefectible vínculo entre quienes pertenecen o descienden de un mismo tronco familiar o antepasado. Tal relación se establece no más allá de los tatarabuelos.

Por ello se consideran consanguíneos los matrimonios en los cuales sus miembros poseen cierto grado de parentesco biológico, al tener uno o más ancestros en común.

Cabe aclarar que lo universalmente prohibido es la unión legal consanguínea y no tanto la relación incestuosa ocasional, que también está vedada, pero con menos rigor. Podemos citar ejemplos de pueblos en los cuales se admiten contactos sexuales prenupciales entre parientes a quienes luego se les prohibirá casarse entre sí. O también hacer referencia a la tan llevada costumbre de “exprimirse con los primos”.

 

 

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