En tal sentido, a lo largo de las últimas décadas el ser humano ha sido capaz de llevar sus límites fisiológicos a extremos inimaginables, gracias en gran medida a los aportes de la ciencia deportiva y, como expone el referido sitio británico, “cada año al menos un récord es impuesto en el deporte rey”, aunque cada vez esta posibilidad será más remota.
Por solo citar algunos resultados, una investigación del Instituto Francés del Deporte, después de analizar un número significativo de estas proezas —más de tres mil marcas de los últimos cien años—, notó que los atletas aprovechaban 75% de su potencial en 1896, mientras que en 2008 ya habían alcanzado cerca de 99%.
Por su parte, un estudio coreano, publicado en el International Journal of Applied Management Science, refiere que los citados límites llegarán mucho antes, en aproximadamente diez años
Algunos detractores de las opiniones esgrimidas basan sus criterios en los significativos logros durante casi un siglo. Sin embargo, no hay que obviar que por décadas se llevó a cabo una progresión lógica basada en modos de hacer que también ya han aportado sus máximos beneficios.
Citemos a la alimentación, con su influencia directa en la reserva energética indispensable para practicar deportes; la inserción de ejercicios y prácticas que influyeron en el incremento de la masa muscular con su repercusión en el logro de más fuerza; los cuidados sobre la salud, que dan paso a un organismo higiénicamente apto.
Por demás, la sofisticación en técnicas de entrenamiento, el acceso a instalaciones que cumplen las máximas exigencias y a accesorios que optimizan el rendimiento (como zapatos, trajes u otros implementos), igualmente han alcanzado un nivel que los convierten en elementos a tener en cuenta.
Si bien quedan otras variables que sí podrían influir en los resultados futuros, como el viento a favor, la actitud y la fuerza psicológica; las pesquisas siguen asegurando que en el porvenir será muy pequeño su incidencia en resultados excepcionales.
Al infinito y más allá
“Creer y ser” podría erigirse en la principal motivación de quienes obtienen logros más allá que el resto. Bajo esta filosofía, un grupo significativo de deportistas, estudiosos y amantes de la actividad física aseguran que las barreras no existen.
Al respecto, Todd Schroeder, profesor de la Southern California University, afirma que un indicativo de nuestra capacidad ilimitada emerge cuando se trata de supervivencia. Pareciese entonces, “como si el cuerpo humano almacenara una reserva de energía para situaciones anómalas y no fuese consciente de este potencial”.
Por su parte, Carlos Alberto Cordente, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid, asegura que la mera existencia del límite hace que este se pueda superar.
El titular considera que vivir en un ambiente sano posibilita que nos fortalezcamos, y este hecho puede llegar a nuestras descendencias debido al antiquísimo proceso de adaptación al medio. Por ello, “aunque parezca imposible hoy en día batir records como el de Bolt, algún día ocurrirá. En lugar de fijar unos límites concretos, lo más realista que se puede decir es que hoy corremos más que ayer y menos que mañana”.
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