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Cuba joven

Sin color
Hace más de cien años, el 16 de abril de 1893, aparecía en el periódico Patria, salido de la aguda pluma de José Martí, el artículo “Mi raza”, cuya profundidad arremetía valientemente contra los postulados pseudocientíficos que preconizaban la superioridad de un grupo humano sobre otro

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1 Nov 2015

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Hace más de cien años, el 16 de abril de 1893, aparecía en el periódico Patria, salido de la aguda pluma de José Martí, el artículo “Mi raza”, cuya profundidad arremetía valientemente contra los postulados pseudocientíficos que preconizaban la superioridad de un grupo humano sobre otro. Allí el Apóstol sentenciaba de manera radical:

“El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco”. Con ello alertaba de forma radical que si bien las “razas” parecen ser clasificaciones a partir de rasgos visibles, en realidad constituyen división de unos y otros, siempre con el objetivo de dominar, de subordinar, de discriminar.

Baste señalar algunos ejemplos:

Se dice que, en la India, los arios distribuyeron el cuerpo de Brahma de la siguiente manera:

-De la cabeza, los brahmanes (nobles)

-De los brazos, los guerreros

-De las piernas, los campesinos

-Los intocables se quedaron fuera de esa repartición; sin embargo, eran los verdaderos nativos remotos de aquella región. 

Otro: Cuando los europeos llegaron a América, suponían encontrar monstruos o seres salvajes, pero se llevaron un fiasco. Entonces los inventaron: les atribuyeron a los aborígenes cualidades inferiores, atrasadas, incivilizadas, con lo cual se justificó la colonización. Europa, en definitiva más “adelantada”, estaba obligada a desarrollar a estos pueblos primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral y, si fuere necesario, emplear la violencia en ese proceso “modernizador”.

Uno más: Cuentan que Caín, hijo de Adán, asesinó por envidia a su hermano Abel tras lo cual se atrajo la repulsión divina, que lo condenó a vivir errante en tierras africanas. Según el mito bíblico, son los descendientes de Caín esos negros obligados a “servir” para toda su existencia. Con ello quedaba explicado para Europa el saqueo y la conquista de África.

Sin embargo, ninguno de estos argumentos  constituyen manifestaciones expresas de racismo, sino que son imposiciones de grupos que no pocas veces interactuaban entre sí. El panorama empieza a cambiar solo cuando se inicia el período de expansión colonial de los pueblos europeos.

El origen del racismo
Cuánta razón llevaba Martí al admitir: “La paz pide los derechos comunes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz”.

 

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