La experiencia en la era de la digitalización
La experiencia, el afrontar situaciones y la manera de resolverlas ha sido desde siempre la forma más efectiva del aprendizaje individual. El intelecto de cada cual es el que, con lo aprendido y las diversas interpretaciones acerca de un tema concreto, encuentra vías para hallar soluciones. Y ya una vez hecho, no se olvida.
Los tiempos modernos han cambiado la particularidad de la experiencia en sí, se ha trasladado de ser un evento vívido a ser uno visual. Los adelantos tecnológicos y su mejorada capacidad de acortar distancias y tiempos (vuelos en avión cada vez más rápidos, e-mails en lugar de cartas, sus, chats y videoconferencias, entre otros) conllevan a que en lugar de experimentar directamente los hechos, se visualicen. La vida hoy día es un espectáculo meramente visual.
Shakespeare escribió hace casi cuatro centurias: “La vida no es más que una obra que representan unos actores”. Quizá si lo hubiese plasmado este siglo XXI, aclararía que es una obra representada ante los espectadores.
Sin lugar a duda, en la actualidad hay un cúmulo de experiencias e información sin precedentes en la historia humana. En cambio, la intensidad de lo que se vive ha caído exponencialmente; por lo tanto, lo que antes por el tiempo y esfuerzo llevaba meses, ahora se resuelve en segundos.
Pongamos como ejemplo algo tan sencillo como una tarea de clase: ir a la biblioteca, buscar el contenido, leerlo, seleccionar y transcribir, generalmente conducía a un mayor recuerdo del tema. Hoy, la búsqueda en enciclopedias digitales, la lectura, cortar, pegar e imprimir genera que por la celeridad del momento haya que pasar por esto varias veces, como un aprendizaje repetitivo, para recordar algo del tema en un futuro.
Opiniones y generación
Pedro Dámaso García, 65 años: “Ahora se vive muy de prisa; lo que antes a uno le llevaba un tiempo en aprenderlo, ahora los muchachos lo saben o tienen una idea por la televisión. No lo han vivido, pero lo han visto y ya tienen cierta noción de cómo debe ser sin necesidad de haberlo experimentado. Eso es un avance desde mi punto de vista.
“La educación comienza desde la casa y se complementa en la escuela, aunque hay que tener cuidado, porque también se pueden generar comportamientos equivocados en los jóvenes, quienes pueden adoptar una conducta que por su inmadurez desconocen pero consideran que es la mejor o más atractiva, sin tener en cuenta que lo que ven en esos audiovisuales es una imagen adulterada de la realidad”.
Aida, 44 años:”Mucho ha variado y para bien, pienso yo. Un ejemplo concreto: la contabilidad antes hacía sus cálculos a mano y ahora es impensable sin una computadora que ya tiene todo dispuesto, desde el formato, los nombres, las fórmulas, y solo es imprimir.
“Sin embargo, aunque el cambio es evidentemente favorable, para aquellos mayores de 40 años adaptarse, aprender a usar la máquina, nos representó un problema”.
Roxana, 16 años:”Todo es más fácil ahora. Me comunico con mis amigas, hacemos el trabajo en conjunto con la computadora en casa, tenemos enciclopedias que abarcan casi todos los temas al alcance. No hay que ir a buscarlos a ningún sitio, o si no, alguien que tenga acceso a Internet simplemente nos los descarga y listo: cortamos, pegamos e imprimimos”.
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