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Un mes y cuatro días antes de su cumpleaños 27, el 2 de enero de 1959, el inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos, entra triunfante a La Habana al frente de la Columna 2 Antonio Maceo, primera unidad insurgente en la guerra de liberación nacional contra la dictadura batistiana que abandonó la Sierra Maestra.
Destacado revolucionario de extracción humilde y amplia ascendencia popular, por su carácter jovial y natural desprendimiento, ese fundador del Ejército Rebelde fue conocido también como el Comandante del Pueblo, el Señor de la Vanguardia, el Héroe de Yaguajay o el héroe del sombrero alón.
El 21 de diciembre de 1958, la vanguardia de Cienfuegos, al mando del comandante Félix Torres y el capitán William Gálvez, inició el cerco sobre el cuartel y la localidad de Yaguajay. Tras capturar el entonces municipio de Zulueta, en la noche del 22, Camilo se sumó al cerco con el resto de sus tropas, en total algo más de 200 hombres.
La batalla de Yaguajay se extendió hasta la tarde del día 31 de diciembre, y representó un golpe decisivo del Ejército Rebelde para debilitar las fuerzas represivas. La toma de Santa Clara por el Che Guevara dio el puntillazo final a la derrota enemiga. Camilo partió inmediatamente hacia la capital del país, donde tomó el cuartel de Columbia, convertido después en la Ciudad Escolar Libertad.
Con su sombrero alón, sonrisa franca y su sencillez fue recibido por el pueblo eufórico por la victoria. Era el héroe que miraba de cerca, a quien todos querían tocar, abrazar, mirar, amar, tenerlo, al menos, por un momento.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Cienfuegos se convirtió en el jefe supremo del Ejército. Combatió en los levantamientos contrarrevolucionarios y participó también en la Reforma Agraria. Vivía con tanta acción e intensidad que a veces decía riéndose: “No sé si esto es un sueño o realidad”.
Sin embargo, Camilo Cienfuegos no pudo ver los frutos de la Revolución por la que tanto había luchado, pues murió en un accidente de aviación en aquel mismo año. Se habían requerido sus servicios para organizar las fuerzas revolucionarias de Camagüey, y el 28 de octubre de 1959, de regreso a La Habana, desapareció el avión en que viajaba, del que nunca se encontraría ningún rastro.
Pero su sonrisa repartida desanda por las calles, las casas, las obras y en cada niño que se inspira en su ejemplo perenne. Con las mil anécdotas de su accionar humano y guerrillero transita, como expresión de ternura, por las escuelas, las fábricas, los parques… porque su corazón palpita en el corazón del pueblo.
Fuentes: Sitios web
- www.habanaradio.cu,
- www.wikipedia.org
- www.biografiasyvidas.com
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