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Sexualidad y salud

Comportamiento del hábito de fumar en el contexto universitario (Cont.)
7 Jul 2015

 

Las numerosas evidencias científicas acerca del tabaquismo como causa de enfermedad y su enorme impacto adverso en la salud pública mundial, conforman razones suficientes para dar una alta prioridad y los recursos necesarios a las acciones de prevención y control de consumo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaquismo es una dependencia a la nicotina del tabaco, que genera diversas enfermedades en el cuerpo humano después de un consumo constante de dicha sustancia y de otras que entran al torrente sanguíneo en cada inhalación.

El tabaquismo constituye una pesada carga para la sociedad. Aunque las pérdidas originadas por el tabaco sean asombrosas, no se ha difundido la información con claridad. El tabaco causa elevados costos económicos y sociales en las familias y en los estados. En los países más pobres, lo que se gasta en los hogares en tabaco, repercute en una merma de los recursos destinados a necesidades básicas, lo que atenta contra los derechos de los niños y niñas.

Las evidencias de los efectos sobre la salud por el tabaquismo, tanto activo como pasivo y por el uso del tabaco no fumado, han sido fundamentales en el impulso de las iniciativas para controlar su consumo. Si bien es posible encontrar escritos sobre los daños a la salud causados por el consumo de tabaco que datan de los siglos pasados, el conjunto de las evidencias de investigación, que integran los fundamentos de la comprensión actual del tabaco como causa de enfermedad, se remonta a la parte media del siglo XX.(4,5)

La Encuesta Mundial sobre Tabaquismo en Jóvenes (Global Youth Tobacco Survey, GYTS por sus siglas en inglés), fue desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) mediante su Iniciativa Liberarse del Tabaco (Tobacco Free Initiative, TFI por sus siglas en inglés), en colaboración con la Oficina sobre Tabaco y Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos. Dicho estudio analizó la evolución del consumo del tabaco entre los jóvenes en países de todo el mundo, usando para ello una metodología común y un cuestionario único. (3).

Durante el curso 2006-2007, la GYTS fue aplicada en la Escuela Internacional de Educación física y deportes, con el propósito de:

• Estimar la prevalencia de tabaquismo en los estudiantes de la EIEFD
• Identificar entre los estudiantes conocimiento, actitudes y comportamientos relacionados al uso del tabaco.
• Identificar conocimiento de los mensajes que brindan los medios de comunicación y publicidad acerca de fumar.
• Explorar conocimientos del daño a la exposición al humo producida por otros fumadores.
• Explorar conocimientos adquiridos en la escuela acerca del hábito de fumar.

La delimitación de la muestra estudiada, según las principales variables declaradas, aparece en la Tabla 1, donde se muestran los resultados de prevalencia de los fumadores y el porcentaje de los que nunca han fumado pero son susceptibles de iniciarse en el hábito. El 65,3% de los estudiantes refirieron haber fumado alguna vez en la vida.

La prevalencia de fumadores es mayor en el sexo masculino (42,54 +4,6) que en el femenino (22.76 +5,0). La mayor prevalencia entre los fumadores de vida se aprecia entre los estudiantes de I y IV años. La prevalencia de estudiantes que refieren haber fumado en los últimos 30 días es relativamente alta en todos los años objeto de estudio, y resulta importante el valor de este estimador epidemiológico, elevado en comparación con aquella obtenida en estudios similares en instituciones de educación superior.

También es alta la prevalencia de los susceptibles a iniciarse en el hábito, según lo reportado en la Tabla 1, en la que se muestra un 60,07% de estudiantes que serían capaces de fumar en los próximos 12 meses ya que aceptarían cigarrillos si uno de sus amigos se los ofreciera, lo que representa un aspecto que apunta hacia la necesidad de acometer una estrategia de intervención antitabáquica. Por otra parte, la proporción del alumnado que utiliza otros derivados del tabaco también aumenta con el grado de escolaridad.
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En la Tabla 2 se refleja el porcentaje de estudiantes que han recibido alguna instrucción en la escuela referente al carácter nocivo del hábito de fumar. El 42,91% de los estudiantes manifestó haber recibido alguna información en las clases, en tanto solo un 34,70 % refiere haber recibido información acerca de los motivos que explican el hábito de fumar entre los jóvenes.

 

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