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Cuba joven

Crisis de autoridad: ¿Rumbo a la anarquía?
El respeto a las probables medidas de parte de las autoridades actuantes, en unos u otros lugares, ha sufrido un serio deterioro, lo cual supone un real peligro para el necesario ordenamiento de la sociedad y la imprescindible cultura cívica, tan maltratada en los últimos tiempos

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4 Jun 2015

 

 

Como destellos de una tormenta que se avecina, surgen una tras otras las informaciones que alertan y alarman. El Noticiero de la Televisión presenta un preocupante trabajo sobre la morosidad —que casi roza la insolencia— de miles de infractores de diversa índole que evaden sin mucho pudor el pago de contravenciones grandes o pequeñas; la sección de “Cartas al Director” del periódico Granma publica cada viernes un abanico de quejas que casi siempre redunda en la desidia de quienes tienen que exigir por que se cumpla la ley o se preserve el orden, sobre todo en los niveles más sensibles de la “cadena de mando” (es decir los centros de servicio, las instituciones de base).

Un comentarista en un blog describe alarmado la actitud intolerante de más de un director de nuestros equipos de béisbol, a quienes poco les importan las decisiones de los árbitros y las posibles acciones de las instancias superiores del deporte.

Un hombre orina sin recato detrás de un árbol a pleno día y en medio de una transitada avenida capitalina; alguien lanza la basura en plena calle; un grupo de estudiantes evade la disciplina de la escuela y muchos de sus padres hacen oídos sordos al llamado de atención de sus profesores.

El respeto a las probables medidas de parte de las autoridades actuantes, en unos u otros lugares, ha sufrido un serio deterioro, lo cual supone un real peligro para el necesario ordenamiento de la sociedad y la imprescindible cultura cívica, tan maltratada en los últimos tiempos.

En varias ocasiones he escuchado lamentables comparaciones entre la conducta ciudadana de los cubanos y la de otros pobladores en distintas urbes del mundo. ¿Es que acaso son allí más cultas las personas? Y más aún, ¿fue de forma espontánea que ellos alcanzaron la costumbre —por solo citar un ejemplo— de no lanzar una simple lata de refresco en la calle? ¿Es que tuvieron acaso más opciones educativas, más escuelas, mejores maestros?

Sinceramente, no lo creo. Más bien me inclino por la lógica de una aplicación severa de la ley, estrictas normas difíciles de violar so pena de acciones legales, muy dolorosas para el “bolsillo” del infractor; todo lo cual combinado con inteligentes campañas comunitarias y medioambientales  ha derivado en estas formas de actuación.

No solo se puede apostar al surgimiento de una conciencia cívica  ganada mediante el debate o la reflexión, que son también imprescindibles, pero dolorosamente no siempre resultan eficaces. Se precisa mucha más energía de todos en el empeño.

Es sabido que en muchas ocasiones la crisis económica arrastra tras de sí una estela de conductas reprochables, pero es también real que mucho más fácilmente se recupera la economía que los valores que sus debilidades quiebran. Es por ello que no se debe esperar más e ir cerrando el camino que conduce a la anarquía.

 

 

(Tomado del blog Ventana Cubana) Publicado por eugeniocruz

 

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