Otra curiosidad es que la bandera que ondeara aquel día llevada a caballo por Candelaria “Canducha” Figueredo, hija del prócer, no es la que hoy tenemos por enseña nacional. En aquella oportunidad los cubanos veían la que diseñara , muy similar a la chilena, que confeccionara con tela de sus vestidos la jovencita Candelaria “Cambula” Acosta, y que pasaría a la historia como la bandera de la Demajagua.
No fue hasta el 11 de abril de 1869 que la Asamblea de Guáimaro reconoció el estandarte del triángulo rojo y la estrella solitaria como símbolo nacional.
El documento con la melodía y la letra originales del Himno se quemó cuando los patriotas prefirieron incendiar Bayamo antes que entregarla a los españoles. Posteriormente, el propio Perucho los reconstruyó.
Trágico destino tuvieron casi todos los vinculados a la creación del himno: Manuel Muñoz Cedeño, el primer orquestador, fue hecho prisionero y condenado a muerte, aunque salvó la vida de modo milagroso. Francisco Maceo Osorio murió enfermo en la manigua. El padre José Baptista y Ramírez, quien al parecer propició que se pudiera tocar el himno en las dos celebraciones religiosas, falleció en una mazmorra de Santiago de Cuba.
Céspedes fue destituido de su cargo de presidente de la República en Armas; abandonado por casi todos, murió en combate en 1874. Perucho Figueredo cayó prisionero y fue fusilado por los españoles en 1870.
Independientemente de si Perucho escribió el himno a lomo de caballo o no, su obra es inmortal. Aquel día lo cantaron juntos por primera vez blancos, negros y mestizos; ricos y pobres; católicos y masones; antiguos terratenientes y ex esclavos, como símbolo de la forja y unidad de la nación cubana.
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Fuentes:
- Colectivo de Autores. Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte, tomo I. Centro de Estudios Militares de las FAR. Ediciones Verde Olivo, La Habana, 2004.
- Enciclopedia digital “Carlos Manuel de Céspedes”. Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes. Bayamo, Cuba.


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