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5 Jul 2015
(Publicado en 2008)
Verla desplazarse en el escenario con admirable seguridad y el encanto de una diva, más que memorable, es un espectáculo único. Su cadencia para bailar e irradiar ese goce pleno que la atrapa mientras actúa, impacta y seduce.
Viengsay Valdés encuentra el límite exacto entre dominio técnico y desempeño artístico. Confía en sus excelentes aptitudes físicas, hace gala de ellas y, sin valerse de recursos efectistas, ejecuta giros y balances en punta con absoluta precisión, al tiempo que exterioriza sus dotes histriónicas.
Así la hemos visto en varios papeles protagónicos como los ballets “Giselle” y “El lago de los cisnes”, obras danzarias que la han incentivado a buscar dentro de sí para conformar la estructura dramática de los personajes y aportarles los matices apropiados.
Esta búsqueda de diversos estados de ánimo y sensaciones, no solo la asume como parte de su oficio de bailarina; más bien ―según ha confesado en algunas ocasiones―, la disfruta del mismo modo con que enfrenta el rigor técnico de los pas de deux de “Don Quijote”, por solo citar un ejemplo.
Diversas son las representaciones que le satisface; sin embargo, es Carmen su preferida. De ella le complacen el despliegue escénico, la fuerza dramática y el hecho de que la prima ballerina absoluta Alicia Alonso perpetuara una especial forma de interpretarlo.
Como muchas generaciones de bailarines formados por la escuela cubana, la Valdés se identifica con los valores de la danza clásica, cuyo estilo tiene un marcada influencia de Marius Petipá 1. Sin embargo, no niega la atracción hacia composiciones coreográficas contemporáneas como las de George Balanchine 2.
1 Marius Petipá (Marsella 1818-San Petersburgo 1910). Bailarín y coreógrafo francés, uno de los creadores de la Escuela Rusa de Ballet.
2 George Balanchine (San Petersburgo 1904-New York 1983). Bailarín y coreógrafo ruso, fue un maestro del ballet abstracto.
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