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Historia

Dedicatoria de la XV Brigada Juan Rius Rivera al Comandante Fidel Castro Ruz por XV Brigada Juan Rius Rivera
13 Sep 2014

(Publicado en 2008)

 

Agosto 25, 2006

Cada año, el CSC dedica los trabajos de la Brigada a personas cuyas ejecutorias las han distinguido como ejemplo de patriotismo y de solidaridad entre nuestros pueblos hermanos. Al cumplir sus quince años de esfuerzos solidarios, los miembros del CSC deseamos dedicar nuestras actividades de solidaridad a quien por más de cinco décadas ha llevado “en sí el decoro de muchos hombres”: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. éstos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana”.

José Martí

El proceso revolucionario cubano ha sido, sin duda, el último eslabón de una cadena de luchas libertarias emprendidas en los albores del siglo diecinueve por hombres y mujeres criollos que, asentados en las entrañas de esta luminosa tierra antillana, se dispusieron a rescatar, de manos del decadente imperio español, su conculcada soberanía patria.

En la forja de ese centenario proyecto emancipador figuraron, entre los insurrectos mambises, numerosos hijos de Borinquen, quienes ofrendaron su juventud, su patrimonio y, en algunos casos, sus vidas a la causa que, visionariamente, hicieron también suya. En el Ejército Libertador, las espadas gloriosas de Maceo y Máximo Gómez tuvieron como adalides incondicionales las del mayagüezano Juan Rius Rivera y el arecibeño José Semidey, mientras que la vocación antillanista de José Martí halló en la palabra y en la obra revolucionaria del prócer caborrojeño Ramón Emeterio Betances un inmenso asidero de inspiración.

De aquella heroica simiente, hermanada en un mismo corazón —al decir de nuestra Lola Rodríguez de Tió—, surgió la esperanzadora promesa de un destino superior para el pueblo de Cuba y, por extensión obligatoria, para el de Puerto Rico.

Por esa senda trazada a sangre y fuego transitarían, décadas más tarde, los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio encabezados por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

La contundente y definitiva victoria de las fuerzas rebeldes sobre los usurpadores de la soberanía y el poder populares fue un augurio certero de lo que hoy se perfila como la segunda gran jornada de liberación y unificación de nuestra casa grande, que es América Latina.

Por todo ello, y porque la fraternal solidaridad entre Cuba y Puerto Rico ha sido y será siempre un vínculo indisoluble, la Brigada Juan Rius Rivera se ha impuesto la honrosa misión de dar continuidad —en forma simbólica, pero comprometida— a la palabra empeñada por Hostos, Betances y tantos otros puertorriqueños que atinadamente comprendieron que ningún sueño de libertad puede materializarse a plenitud sin el hermanamiento de las voluntades y del esfuerzo de todos los que lo acarician.

Durante quince años, el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico (CSC), a través de la Brigada Juan Rius Rivera, ha renovado anualmente su compromiso inquebrantable de hermandad y respaldo al pueblo cubano y a su gloriosa Revolución.

Desde su fundación, el CSC ha dedicado todos sus esfuerzos a promover en diversos foros innumerables actividades de solidaridad con el heroico pueblo cubano mediante campañas de diversa índole para llamar la atención pública sobre asuntos tales como la imperiosa necesidad de poner fin al bloqueo criminal y a la prohibición de viajes que ha impuesto Estados Unidos y la libertad inmediata de los cinco patriotas cubanos en cárceles del imperio, así como para dar a conocer los logros de la Revolución Cubana.

Desde 1991, y en abierto desafío a las leyes estadounidenses que pretenden impedir todo contacto entre Puerto Rico y Cuba, la Brigada Juan Rius Rivera ha visitado Cuba con el principal objetivo de fortalecer los sólidos lazos entre ambos pueblos mediante muestras de amistad y solidaridad. A través de su modesta aportación, el CSC y la Brigada reafirman nuestras raíces comunes y nuestro sólido e incondicional compromiso con la libertad y la justicia en nuestra América y en todos los pueblos del mundo.

Cada año, el CSC dedica los trabajos de la Brigada a personas cuyas ejecutorias las han distinguido como ejemplo de patriotismo y de solidaridad entre nuestros pueblos hermanos. Al cumplir sus quince años de esfuerzos solidarios, los miembros del CSC deseamos dedicar nuestras actividades de solidaridad a quien por más de cinco décadas ha llevado “en sí el decoro de muchos hombres”: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Desde sus años universitarios, en una época en que abundaban en su patria los hombres sin decoro, Fidel se convirtió en principal dirigente estudiantil de tendencia internacionalista y antiimperialista que, siguiendo la huella martiana, dedicó sus esfuerzos a luchar a favor de la verdadera libertad e independencia de su patria y de los países oprimidos por los grandes imperios, y en contra de la corrupción, la injusticia y la injerencia indebida de los Estados Unidos. Así, defendía a grupos de desposeídos desalojados de sus hogares con el mismo ímpetu con que delataba públicamente los excesos criminales del gobierno de turno.

Su lucha por preservar los más elementales derechos de todos los cubanos continuó desde la Sierra Maestra, gozando ya de un sólido respaldo popular. En enero de 1959, luego de la cobarde huida del tirano Fulgencio Batista y de sus secuaces, Fidel llegó victorioso a La Habana con su ejército libertador como líder indiscutible de un pueblo que comenzaría entonces a aprender a descifrar las claves de su propia libertad.

La campaña de alfabetización que recorrió la isla entera y convirtió a Cuba en un país virtualmente libre de analfabetos, la reforma agraria, la nacionalización de los medios de producción, el establecimiento de escuelas y hospitales en el campo y los impresionantes logros en el ámbito de la educación, la salud, el deporte y la cultura, son sólo ejemplos de revolucionarios y profundos cambios que de por sí han asegurado a Fidel un lugar cimero en la historia de nuestra América y que demuestran la enorme envergadura de su obra de justicia social y humanismo.

Pero su gesta heroica no se circunscribe a los límites territoriales cubanos: para él es imprescindible hacer extensivos los logros de la Revolución a los demás países del mundo. “Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”, ha señalado en más de una ocasión. Por ello, en su lucha por librar a naciones hermanas de la injusticia y el subdesarrollo, ha enviado suministros y profesionales de la salud y ha ofrecido su respaldo incondicional a las fuerzas libertadoras de países que abarcan varios continentes. Angola, Guinea, Siria, Tanzania, Vietnam, Etiopía, Namibia, el Líbano, Paquistán, Jamaica, Haití, Perú, Granada, brasil, Panamá, Nicaragua, Guatemala, Uruguay y Venezuela, son sólo algunos de los países que han recibido la ayuda internacionalista de Cuba.

Desde muy joven, aún universitario, Fidel se dio a la tarea de cumplir la promesa de independencia y libertad que los patriotas cubanos del siglo anterior habían empeñado con el pueblo puertorriqueño; a él, y a su compromiso con las tierras que Martí llamó “nuestra América”, se deben la fundación del Comité de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico y las innumerables muestras de respaldo que ha dado en todos los foros del orbe a la causa de nuestra liberación nacional.

Igualmente, la honda impronta de Fidel se percibe en cada país de nuestro continente: basta recordar su participación en la expedición armada de Cayo Confites (que intentó derrocar al tirano dominicano Rafael Leonidas Trujillo y que fue tristemente frustrada por fuerzas de seguridad de los Estados Unidos, Cuba y República Dominicana), su iniciativa al convocar y dirigir el primer Congreso Latinoamericano de Estudiantes en Bogotá, Colombia, en 1948, y su participación armada junto a estudiantes y trabajadores, aquel 9 de abril de 1948, en lo que luego se conoció como “el Bogotazo”.

La efectiva ayuda de Cuba a países como Guatemala y Paquistán en momentos de crisis y desastres naturales ha refrendado una y otra vez las inolvidables palabras martianas que la Revolución ha mantenido como su credo: “Patria es humanidad”.

La eficiente colaboración de las valientes mujeres y hombres cubanos dirigidos por Fidel acompañó al pueblo de Angola en la lucha por su independencia y contribuyó no sólo a la derrota definitiva del apartheid, sino también a la liberación de Namibia. De igual forma se destacan el respaldo cubano a la lucha libertaria de Argelia y la ayuda humanitaria de Cuba como complemento de apoyo a estas naciones.

La creación de proyectos tales como la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas y la Operación Milagro, que comparte logros con Venezuela y que ha logrado operar a casi un cuarto de millón de pacientes sin recursos, el ofrecimiento de becas a estudiantes de escasos medios económicos de todos los continentes y el esfuerzo por brindar tratamiento a víctimas de desastres, también se suman a los logros de una Revolución generosa e internacionalista que ha sido gestada y dirigida por el Comandante Fidel Castro Ruz, heredero del pensamiento martiano y realización de los sueños de Bolívar, Betances, Hostos y todos los libertadores de nuestra América.

Hoy, Cuba, que goza de una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo y que figura al frente en la calidad de sus servicios de salud, con más de 70,000 médicos, también ha sabido ser internacionalista en este campo: mucho más de 25,000 médicos cubanos recorren las naciones más pobres y necesitadas para brindar sanidad y esperanza a sus habitantes.

Uniendo inseparablemente el internacionalismo y el socialismo, Fidel se ha constituido en símbolo indiscutido de la lucha contra el imperialismo insaciable y el neoliberalismo feroz que acechan a nuestros pueblos y en adalid de la dignidad y del triunfo sobre la injusticia y la desigualdad. Su huella continuará indeleble para que nuevas generaciones de dirigentes dignos sigan la ruta que ha motivado a los movimientos revolucionarios del mundo entero a seguir los pasos de Cuba y su Revolución.

Por todo lo anterior, porque él y su heroico pueblo enseñaron a los pueblos oprimidos del orbe que lo que se consideraba una utopía es realizable y que es posible construir un mundo mejor, y porque ha cargado sobre sus hombros el decoro de todos los hombres y las mujeres de bien que creen en la justicia y la solidaridad humanas, el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico y la decimoquinta Brigada Juan Rius Rivera celebran junto al pueblo cubano los ochenta años de fructífera vida y heroica gesta de uno de sus más heroicos patriotas y, así, dedican su visita solidaria de este año al gestor de la más gloriosa revolución de las Américas: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Gracias, Comandante, por la generosa ofrenda de su vida al servicio de los más altos intereses de su patria, que, en más de un sentido, es también la nuestra. Gracias por su inclaudicable solidaridad para con todos los pueblos que, al igual que Cuba, luchan por hacer realidad el sueño bolivariano de una América Latina unida e invencible. Gracias por su heroísmo, por su tesón y, sobre todo, por su admirable ejemplo de valor y sacrificio.

¡Viva Cuba socialista y revolucionaria! ¡Viva Puerto Rico libre y soberano! ¡Patria o muerte, venceremos!

 

* Proclama hecha en la casa natal de Fidel Castro Ruz, en Birán, Provincia de Holguín el 18 de julio de 2006. La XV Brigada Juan Rius Rivera estuvo compuesta de 108 brigadistas de diferentes profesiones, ocupaciones y pueblos de Puerto Rico. Realizó un viaje de solidaridad y trabajo con el pueblo cubano desde Santiago de Cuba hasta la Habana, como un recorrido de la victoria por los quince años de desafío. Al final de la jornada sostuvo un encuentro caribeño en República Dominicana. El lunes 31 de julio la mayoría de los brigadistas fueron detenidos al regresar a Puerto Rico en el puerto de Mayagüez. Insistieron en que seguirán desafiando la prohibición de viaje a Cuba hasta vencer.

 

(Tomado de brigadariusrivera.pr.indymedia.org)

 

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