Otros trabajos del autor
12 Jul 2015
4 Sep 2016
2 Aug 2015
9 Sep 2016
5 Jun 2016
5 Jun 2016
21 Jan 2017
25 Sep 2016
25 Jun 2016
27 Jul 2016
“¡Quítensela, que la mata!”, fue la expresión de la suegra cuando vio a Marta con la niña, de apenas dos meses, suspendida fuera del balcón. Como una ráfaga se la arrebató de las manos a la madre, que se desplomó llorando.
“¡Está loca!”, se sucedían los comentarios por el barrio. El escaso conocimiento de la depresión postparto llevó a etiquetarla como una mujer con serios problemas mentales, hasta que llegó a manos de un especialista.
Los más recientes estudios aseguran que entre 60 y 80 por ciento de las madres sufre una leve forma de incertidumbre que comienza a los pocos días del alumbramiento, y dura entre dos y tres semanas. La preocupación por el bebé
—baby blues o tristeza postparto— está marcada por crisis repetidas de llanto, que suelen desaparecer gracias al apoyo familiar.
Sin embargo, algunas madres continúan deprimidas luego de pasado un tiempo moderado. Entonces se está en presencia de una depresión postparto (DPP), también llamada postnatal o puerperal, una de las enfermedades más frecuentes de la población femenina en las últimas décadas.
Trastornos del carácter
Aunque la depresión postparto constituye el trastorno del ánimo más prevalente asociado al nacimiento, el diagnóstico casi nunca es determinado. Estas perturbaciones son enfermedades multisistémicas, que se manifiestan con distintos grados de alteración, y se asocian a un significativo deterioro físico y social.
La depresión, en cualquier momento de la vida, afecta profundamente la autopercepción y comportamientos de las personas, especialmente en las relaciones con los demás. Al estar asociada a la maternidad, sobre todo durante el primer año de vida del bebé, sus consecuencias pudieran extenderse durante toda la existencia.
Es una enfermedad caracterizada por presentar la madre el ánimo deprimido prácticamente todos los días, con angustia significativa y alteración del funcionamiento personal. Se diferencia de cualquier otro cuadro porque aparece entre la cuarta semana y el séptimo mes después de dar a luz.
Los síntomas son irritabilidad, rabia, falta de deseo, abulia, confusión, olvido, culpa, incapacidad de afrontamiento y, ocasionalmente, pensamientos suicidas, (que pueden exacerbarse por falta de confianza), expectativas irreales sobre la maternidad y baja autoestima.
| Sigue... |


Escribe aquí tu comentario