Se encuentra usted aquí

Arte

Descubriendo a Doralina
Una obra donde confluyen denuncia social, desborde imaginativo y dominio del lenguaje, de una manera fresca y desenfadada, y un deseo irrefrenable por enriquecer el concepto de “lo nacional”, convierten a esta mujer en una de las salvaguardas genuinas de la identidad colectiva en la Mayor de las Antilla

Por

8 Jul 2015

 

Paradigma de las letras cubanas, Dora Alonso (1910- 2001) se erige ante los ojos del lector joven rodeada de un halo de auténtica leyenda.

Razones para alimentar el mito revolotean por doquier: una obra donde confluyen denuncia social, desborde imaginativo y dominio del lenguaje, de una manera fresca y desenfadada, y un deseo irrefrenable por enriquecer el concepto de “lo nacional”, convierten a esta mujer en una de las salvaguardas genuinas de la identidad colectiva en la Mayor de las Antillas.

Adentrarse en sus textos significa iniciar un sugestivo paseo por nuestras raíces, pues Dora supo aprisionar en la letra impresa, como nadie, un mundo de sensaciones, olores, sabores, sonidos, herencia directa del entorno rural donde creció, y exponente absoluto de aquello que nos identifica como pueblo.

Títulos de la talla de “Aventuras de Guille”, “La flauta de chocolate”, “El cochero azul” y “El libro de Camilín”, entre muchísimos otros que conforman su producción para niños y jóvenes, atestiguan la intensidad con que la autora transitó por las etapas iniciales de su vida.

Desandar el camino en el cual una muchacha “precoz, muy flaquita, alta, pecosa y bastante fea”1 llamada Doralina de la Caridad, se convirtió en la internacionalmente conocida Dora Alonso, puede resultar un viaje enriquecedor.

La propia escritora evocó aquellos años en el delicioso libro testimonial “Agua pasada (Memorias de infancia)”, publicado en Cuba. Tanto en sus páginas, como en textos posteriores, dejó sentada la importancia de la figura materna en su formación como ser humano e intelectual.

Su madre la adentró en los misterios de la palabra escrita a partir de las tradicionales noches de lectura que integraban la rutina familiar. “Ecléctica por necesidad”2, según palabras de Dora, ella hizo confluir en esas tertulias a “Los miserables”, de Víctor Hugo, con cualquier texto que llegara a sus manos, incluidos las notas del gobierno que informaban sobre la situación inestable de las primeras décadas del siglo XX cubano.

No obstante, será el abuelo materno, Don Félix, “ese guajiro viejo que encendía su cabo en la candela de un compadre prieto”3, quien fomentará el pensamiento antirracista en Doralina, con las visitas a la casa del amigo negro Pancho Montalvo, para bailar en sus bembés.

Pero si existe un personaje vital en la niñez y la juventud de la autora, ese tiene que ser la sirvienta Namuní, “abuela amorosa y cómplice de antojos”, que con sus desenfrenos imaginativos de excelente cuentera, avivó su fantasía e, incluso, dejó huellas profundas en el estilo narrativo de Dora, pletórico de espíritu fabulador y giros lingüísticos inesperados.
Estas vivencias delinearán de forma particular la personalidad de la joven escritora, que inició con éxito su carrera literaria, a la par de una militancia política, prueba de su comprometimiento con los destinos patrios.

Y no podía ser de otra manera, si tenemos en cuenta que la década del 30 de la pasada centuria, en la cual comienza su despegue, contó con el ejemplo de luminarias de la estatura de Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena, además de la renovación estilística que impusieron en la literatura nombres como Alejo Carpentier, José Zacarías TalletNicolás Guillén y Lydia Cabrera, entre otros muchos interesados en destacar la influencia del negro en nuestra cultura, las desigualdades vergonzosas impuestas por el modelo político-económico, y la situación denigrante del campesinado.

De esta forma Dora, con poco más de 20 años, se estrenó de periodista en publicaciones de la época como Carteles, Bohemia, Ellas, o El espectador habanero, paralelamente a su activismo político en la organización de izquierda La joven Cuba, donde cumplió tareas de altísimo riesgo.

Del alcance de su obra en esa temprana edad, pueden dar fe el primer premio que recibe en un concurso de la revista Bohemia del año 1936, o la inclusión de parte de su lírica en la antología “La poesía en Cuba”, preparada especialmente por Juan Ramón Jiménez, autor de “Platero y yo”, ese mismo año.

Posteriormente vendrán infinidad de cuentos y volúmenes en verso, entre ellos “Palomar”, del cual Eliseo Diego expresará: “(...) es parte ya de la mejor poesía cubana, que los niños lo van a tomar para sí enseguida (...). Tu libro tenía que ser escrito. Faltaba en la dimensión mágica de la isla”4.

Títulos como “Ponolani” (1966), “Once caballos” (1970) o “Gente de mar” (1977), junto a su labor como dramaturga y exitosa guionista radial, probarán años después la consagración del talento y la sensibilidad artística que Dora cultivó desde que puso los ojos en este, su universo.

Para la posteridad quedará la cubanía que desbordan sus creaciones, esa esencia tan difícil de apresar, pero que, una vez retratada, fácilmente nos convoca y compromete.

 

Notas1- Dora Alonso citada por Imeldo Álvarez García en: Alonso, Dora. Letras. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980.2- Espinosa, Carlos. Dora Alonso: «resulta más fácil escribir para niños, que ofrecer una fórmula para conseguirlo».Revista Santiago, No. 24, Diciembre de 1976.3- Dora Alonso citada por Imeldo Álvarez en Op. Cit.4- Eliseo Diego citado por Imeldo Álvarez en Op. Cit.

 

 

Artículos relacionados
¿Conoce usted a Dora Alonso?
Dora Alonso, mujer hecha de niña

 

 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.