“Cuando uno va al campismo es para disfrutar de la playa o la piscina sobre todo, aunque no sean las mejores.
La recreación se limita solo a eso y a la música en la pista de baile por la noche, a veces con bastante mal ambiente, pero excursiones a sitios naturales casi nunca hay”, dice Denisse Fors, recién graduada del Instituto Politécnico Fernando Aguado y Rico, en Centro Habana, y habitual campista.
“Es verdad que la naturaleza está ahí —comenta Yailén Sánchez, estudiante de un preuniversitario en Alamar— pero ´Juntos por naturaleza´ es solo un eslogan. Yo voy todos los años, porque es el espacio que tengo para compartir con toda mi familia de manera económica, pero si pudiera ir a un hotel lo preferiría”.
David Ramos, estudiante del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), añade que “en la mayoría de los casos los campismos se reducen a un conjunto de cabañas alrededor de una pista de baile con mucho reggaetón y una piscina. Se ha perdido la idea del contacto con la naturaleza”.
Sin embargo, existen propuestas de esta empresa que son poco conocidas entre la juventud como
cliente potencial. Según Josué Rojo, jefe de Productos de Campismo Popular, aunque la entidad aún no tiene segmentados los espacios y opciones para los diferentes públicos, su objetivo en un futuro inmediato está en no brindar solamente el alojamiento, sino productos turísticos de instalación, donde se pueda disfrutar de ofertas recreativas, gastronómicas, de entretenimiento, aventura y ecologistas, en un enclave cercano a un sitio importante de la naturaleza y la historia de Cuba”.
Los recorridos históricos, una solución que Campismo viene desarrollando desde 2013, dan
muestra de estas intenciones, con rutas que pudieran abarcar, según explica Rojo, circuitos por instalaciones de campismo vinculadas a figuras y hechos históricos, como el Che, y bases de campismo como El Taburete y la Cueva de los Portales, en el occidente cubano, o Caballete de Caza, en el centro del país.
Este acercamiento “contribuye a la formación de valores y permite recodificar la historia a partir de la vivencia personal de esta”, indica.
Una experiencia con “Mal nombre”
El master en Ciencias Miguel Alfonso Sandelis, dirigente del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en La Habana y promotor del Movimiento Cubano de Excursionismo, es uno de esos “locos” a quienes la pasión por la naturaleza lo llevó a tomar la carretera, mochila al hombro, incluso cuando las condiciones para ello no eran las más idóneas en Cuba.
“En el año 88 los muchachos del ISPJAE armamos un grupo para hacer excursionismo, al que decidimos llamar Mal Nombre, en referencia a un lugar del río Toa. Con 26 años recorriendo Cuba, nos hemos convertido en todo un movimiento que sigue nutriéndose de gente joven. Aunque en principio éramos todos de la Cujae,¹ hoy hay gente de otras universidades, incluso otros grupos de facultades de la Universidad de La Habana”, cuenta Miguel.
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