(Publicado en 2008)
La Brigada de la Frontera Orden Antonio Maceo, ocupa la primera posición en la lucha contra el imperialismo, y desde ella hombres y mujeres muestran diariamente al enemigo la serenidad, heroísmo e inclaudicable firmeza con que nuestro pueblo defiende su soberanía y conquistas.
A fines de 1960, en la finca Vilorio (hoy poblado del municipio de Niceto Pérez), surge esta unidad de vanguardia como Compañía Especial, se transforma el 9 de noviembre de 1961 en Batallón y deviene en Brigada tres años después, en idéntica fecha.
Se constituyó para contrarrestar las infiltraciones desde o hacia el área ocupada por los Estados Unidos —por lugares que resultaban casi de libre tránsito para el enemigo— y el incesante y ascendente ritmo de las agresiones yanquis.
Estas necesidades urgentes determinaron que la custodia del perímetro de la Frontera se estableciera sin esperar a contar con las mínimas condiciones de vida y a pesar de las grandes limitaciones para el cumplimiento de esta tarea y enormes sacrificios impuestos por ella a sus combatientes.
La defensa de la Frontera quedó organizada sobre la base de una Compañía Especial, ubicada en la zona más próxima a la instalación yanqui Gran parte del adiestramiento de la tropa, incluyendo el psicológico, lo condicionó la propia actividad del enemigo, que determinó la aplicación creadora de la experiencia acumulada durante el período de liberación nacional de nuestro pueblo.
Con posterioridad a la invasión mercenaria por Playa Girón, el gobierno de EE.UU. elaboró diversos planes de acciones armadas contra nuestro país, y la Base Naval jugaría su papel como cabeza de playa.
Todo ello determinó la dislocación en la Frontera de una fuerza militar que garantizara mayor estabilidad y constituyera una verdadera unidad de combate, capaz de garantizar la defensa de nuestro territorio.
A fines de 1961 comenzó a concentrarse en la Escuela de Milicias de Vilorio el personal seleccionado para integrar el Batallón de la Frontera, formado por los mejores soldados de las unidades del Ejército Oriental, casi todos campesinos de media Luna, San Ramón y Manzanillo, además de un grupo de milicianos y jóvenes rebeldes que habían ascendido varias veces al Pico Turquino.
El adiestramiento y ubicación del personal en los puntos de la Frontera, se efectuó al amanecer del 9 de noviembre de 1961 y el recién constituido Batallón ya defendía con el armamento correspondiente el suelo patrio.
La reacción del enemigo no se hizo esperar, comenzó una serie de provocaciones que fueron desde el aparente ingenuo ofrecimiento de cigarros y alimentos, exhibición de mujeres desnudas, hasta efectuar disparos cuyos proyectiles picaban muy cerca de las postas de los combatientes cubanos.
Una estela de agresiones y asesinatos han caracterizado al perímetro fronterizo. Muy temprano los disparos enemigos truncaron la vida de los jóvenes Ramón López Peña y Luis Ramírez López, quienes hoy sirven de ejemplo a sus relevos en el cumplimiento de la misión confiada.
Representantes de lo mejor de la juventud cubana, los combatientes de la Brigada de la Frontera derrochan valor, firmeza y mantienen en alto la bandera patria, la cual ondea más firme y serena allí, en la punta de vanguardia de la dignidad de nuestro continente.
| (Tomado de Venceremos Digital) |
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