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Son las ocho de la noche y el noticiario repasa los más recientes acontecimientos sobre el mundo. Las últimas imágenes muestran a niños llorosos, con unas pocas carnes pegadas a los huesos y una irremediable tristeza en la mirada.
No puedes hacer otra cosa que sentirte impotente ante esa realidad. Estás demasiado lejos como para hacer algo efectivo por ellos, así que te acuestas y duermes a pierna suelta.
Nuevamente son las ocho de la noche y otra vez el noticiario repasa las informaciones. En la habitación de al lado, tu pequeño de apenas seis o siete años está a punto de llorar. La tarea de Matemáticas y la de Español se le han juntado en su cabecita. No sabe qué responder.
Tu solución es sencilla y supuestamente educativa: “Hasta que no hagas las tareas no te levantas de la mesa.” Esa fue tu solución. Te diste vuelta y no pudiste ver la mirada triste de tu hijo.
Los pucheros no eran por hambre o por la pérdida de algún familiar. Simplemente, no sabía hacer las tareas. Tu hijo necesitaba de una comprensión mínima y ante esa realidad podías y puedes hacer algo. Es parte de sus derechos.
Ciertamente los días son agotadores. El transporte, la incomprensión de tu jefe o de la gente, o simplemente el calor, hacen que estalles ante lo mínimo o que tu paciencia se colme mucho antes de llegar a la casa. Sin embargo, tu hijo necesita ser escuchado.
Durante todo el día los mensajes de los maestros, los amigos y la gente del barrio han sido su compañía. Llegada la tarde el deseo de compartir, conversar con mamá, papá o los abuelos es irrefrenable. Ese es justo tu tiempo. Sentir tu cariño y comprensión es uno de sus más importantes y necesarios derechos. No necesitas esperar al Día de la Infancia o que estalle en llantos ante un problema.
Hoy, en algún momento el reloj marcará las ocho de la noche. Puede que nuevamente te asaltan las dolorosas imágenes de la realidad de los niños en otras partes del planeta. Quizás sea una quimera hacer algo inmediato por ellos, pero recuerda que a unos metros de ti, tu hijo, tu sobrino o tu hermanito necesitan de tu preocupación.
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