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Sexualidad y salud

Embarazo precoz: un riesgo perfectamente evitable
Inteligentes son aquellos que con los tropiezos ajenos saben enmendar su camino; tontos, los que persiguen esos tropiezos.
27 Jun 2015

 

El embarazo en la adolescencia ha adquirido un marcado aumento. Es muy común encontrarnos con muchachitas de enormes barrigotas que apenas sobrepasan los 18 años; mientras otras ni siquiera alcanzan los 16.

No quiero hacer de este el típico artículo referido a la irresponsabilidad juvenil, más que eso me gustaría llegar al entendimiento de los jóvenes, principalmente de las muchachas; y lograr que tomen mis palabras no como una “perorata” que ya están cansados de escuchar, sino como un consejo u oportunidad para proponerse un futuro mejor.

El embarazo adolescente o precoz puede producirse tanto al comienzo como al final de esta etapa. Pero, ¿por qué constituye un problema? Pues bien, pongamos un ejemplo: desde que se llega al útero materno comienza un largo proceso de transformación y crecimiento que no culmina sino con la muerte; pasamos de ser un embrión a un feto, y así hasta el nacimiento.

Todo tiene un orden lógico, y las etapas de vida no son la excepción. Nadie puede pretender que un niño de dos meses camine o hable como uno de dos años, ya que su evolución psicoafectiva, psicomotriz y cognitiva no ha llegado a su punto máximo.

Lo mismo sucede en la adolescencia, tiempo de transición entre la niñez y la adultez; es un momento de grandes cambios corporales y mentales que no llegan a su plenitud hasta terminado el período.

Por esta y otras razones, forzar una maternidad antes de tiempo constituye un riesgo para las madres, porque son muy propensas a sufrir toxemia de embarazo y desproporción céfalo-pélvica cuando los huesos de la pelvis no se han desarrollado completamente. También pueden producirse abortos por la insuficiente madurez de los órganos reproductivos, incapaces de asumir un parto. Lo triste es que, en la mayoría de los casos, las muchachas quedan estériles.

Los hijos también corren riesgos. En muchos casos los bebés nacen prematuros y bajo peso, cuestión muy seria a tomar en cuenta, pues son propensos a sufrir complicaciones como dificultad para la alimentación y aumentar de peso, infecciones, imposibilidad de mantener la temperatura corporal; e incluso el síndrome de la muerte súbita del lactante, debido a que su cuerpo no es muy resistente.

Estos no son los únicos inconvenientes. Los jóvenes tienen que ser conscientes de los cambios sociales, mentales, físicos y biológicos que experimentarán, y deben asumirlos de forma permanente. Las fiestas, salidas u otras actividades propias de la edad pasan a segundo plano, pues en primer lugar estarán las demandadas por los críos, que dependen totalmente de los padres.

¿Mi consejo?: Tiempo al tiempo, todo llega a su hora. Las ansias por hacer más de lo que nos toca no puede regir nuestras acciones, sino el sentido común y la mirada más allá de nuestras narices.

 

 

Fuentes: Sitios web:

 

 

http://es.wikipedia.org

 

http://www.monografias.com

 

 

 

 

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