“Tengo pacientes que han manifestado la epilepsia una década posterior a haber adquirido una infección cerebral o una patología cerebrovascular. Otros tras sufrir traumatismos severos, que causan pérdida del conocimiento por más de 24 horas, o fracturas lineales o deprimidas, demoran hasta 20 años en padecerla”, señala el especialista.
La privación del sueño, el estrés y el cansancio físico aceleran la frecuencia entre una crisis y otra. Igualmente influye el estado anímico del enfermo (si está ansioso o deprimido) y la ingestión de bebidas alcohólicas, por su efecto imitativo sobre el Sistema Nervioso Central. En el caso de la mujer, el embarazo y la menstruación son factores que condicionan la presencia de ataques debido a los cambios hormonales que ocurren en esos períodos.
¿Cuándo una persona es epiléptica?
“Definirlo es extremadamente difícil, porque las manifestaciones clínicas son muy variadas. Debemos tener en cuenta el carácter inesperado de la crisis, la forma en que se presenta y la secuencia del síntoma.
“Cualquier manifestación reiterada que aparezca de manera brusca y dure poco tiempo puede constituir un ataque, lo cual no significa que se trate siempre de epilepsia. El síntoma puede ser psíquico y no neurológico, por lo que el médico debe hacer un interrogatorio minucioso antes de dictaminar la causa que lo provoca”.
Al referirse al efecto de la crisis, el doctor García Hidalgo subrayó que “es erróneo pensar que deterioran al individuo o le restan facultades. En la inmensa mayoría, estas no repercuten sobre las funciones psíquicas superiores”.
Es una enfermedad crónica como otra cualquiera. La mortalidad se debe, en al mayor parte de los casos, a la causa de la epilepsia y no a la crisis. Cuando está relacionada con los ataques, el paciente muere debido a los accidentes que puede sufrir, como golpes severos, asfixia, pero no por los ataques en sí mismos.
Los más afectados son los enfermos epilépticos con daños cerebrales graves y convulsiones incontroladas. En cambio, los que logran controlar sus crisis, tienen una mortalidad similar a la del resto de la población.
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