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Sexualidad y salud

Estrés, mal del siglo XXI (Final)
17 Jul 2016

 

 

Distrés o estrés negativo
Eventos progresivos o a largo plazo causan también estrés que, al volverse perdurable, ocasiona serios problemas de salud.

El sistema nervioso siente una presión continua y se mantiene activo, liberando  hormonas adicionales durante un período prolongado. Esto agota las reservas corporales y hace que nos sintamos  agobiados; por ende, debilita el sistema inmunológico.

Es cuando hablamos de  distrés, que aparece luego de sobreesfuerzos continuos para afrontar acontecimientos que nos desbordan.

Relación adolescente-estrés
Si en un adulto, que se supone preparado, resulta difícil enfrentarlo, ¿cómo han de sentirse los adolescentes afectados por situaciones límite? Constantemente jóvenes y adolescentes se exponen o son expuestos (a veces sin darse cuenta) a escenarios  estresantes.

Para conocer cuáles son las causas más  frecuentes en estos tiempos, recurrimos a la doctora Ida Fernández Inufio, especialista de Primer Grado en Psiquiatría Infanto Juvenil.

“Son diversos los factores que golpean física y psicológicamente a nuestros adolescentes, causándoles estrés  —comenta—. Están las demandas y frustraciones en la  escuela, no saber priorizar  cuando tienen demasiados  objetivos que cumplir, vivir en un lugar amenazante, el divorcio entre los padres y problemas económicos en el hogar.

“Pueden presentarse conflictos con la familia reconstituida, problemas en la dinámica  familiar y en la comunicación  y, por ende, no entrar en acuerdos con los adolescentes.

“También es importante señalar dos temas que han pasado a ser medulares y procuradores de estrés en este grupo etáreo: la orientación vocacional  y las pruebas de ingreso”.

Las consecuencias de no abordar de manera correcta  el mal son a menudo  lamentables. Al respecto nos alerta la especialista: “Pueden aumentar la ansiedad, la timidez, la agresividad, aparecer trastornos en la piel  y digestivos. La memoria y la atención tienden a disminuir, se vuelven más propensos a sufrir accidentes e intentos suicidas, así como a tener relaciones  promiscuas, y en muchos casos recurrir al alcohol y drogas como vías de escape”.

La buena noticia radica en que el estrés es evitable y se puede combatir. De hecho, la doctora Fernández sugiere algunas acciones útiles para revertir  el proceso: “Es importante desarrollar en edades tempranas la autoestima, hay que enseñar al adolescente a conocerse, quererse, aceptarse física e intelectualmente. Tenemos que velar por una buena comunicación dentro o y fuera del hogar. Es vital que nuestros jóvenes se sientan  apoyados por los adultos que los rodean.

“La garantía de que exista el tiempo libre y que sea aprovechado al máximo es muy buena en estos casos. Realizar actividades físicas, comer sano y con regularidad, disminuir la ingestión de cafeína y evitar el uso de drogas y alcohol resulta  efectivo y el cuerpo siempre lo agradece”.

Aprender a pensar que los retos son oportunidades y que las circunstancias difíciles no tienen por qué eternizarse, suele  ayudar.

Ya lo dijimos: un poquito de estrés en nuestras vidas, que nos impulse a alcanzar metas, es siempre bienvenido. Pero cuando se acumula y nos supera aconsejamos pedir ayuda y consejos.

Por lo demás, acostumbrémonos a decir “deseo” en vez de “necesito”, “elijo” en lugar de “tengo que”. Trabajemos en  función de alejar ese mal que azota a toda la  humanidad, sin distinción de sexo, credo o grupo etáreo.

 

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