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Sexualidad y salud

Sin estropear la pasión (Cont.)
9 Oct 2016

 

 

Es bueno tener en cuenta que en la sociedad sumeria y en su heredera babilónica la prostitución no tenía el significado de hoy, sino un carácter sagrado. Se sabe que todas las mujeres debían presentarse al menos una vez en la vida al templo de la diosa Innana para unirse con un extranjero que pagaba determinada suma. En ese momento, ellas eran consideradas la encarnación de la diosa.

Los egipcios, sin embargo, prohibieron las relaciones carnales en el templo, tradición que heredó el cristianismo en su asociación sexo-impureza.

Con todo, el Antiguo Testamento, aunque condena la homosexualidad por no contribuir a la procreación, recoge hechos en que el marido “presta” a su propia mujer o las chicas vírgenes a los huéspedes más honorables.

Tampoco estaba muy extendida la homosexualidad en el mundo egeo, pero constan los excesos en la isla de Lesbos, donde la ausencia de hombres por viajes o por guerras disparó las relaciones libidinosas entre mujeres. Así fue que el nombre de la isla se convirtió en sinónimo de la homosexualidad femenina: el lesbianismo.

No obstante, los antiguos griegos veneraban a Afrodita, por el único don de ser muy hábil en el amor; mientras que Príapo, con su enorme pene, es el dios de la fertilidad.

Los personajes más acomodados solían celebrar grandes fiestas con hetairas (prostitutas educadas e instruidas para cortesanas), donde se bebía copiosamente en vasos de terracota adornados de escenas muy “calientes”. Algo parecido hicieron luego los romanos, que justificó, incluso, la participación de mujeres nobles, al tiempo que los pobres celebraban en abril las florarías, fiestas en que las cortesanas recitaban desnudas episodios mitológicos y al final se prostituían al público.

Frenos
Ya lo habíamos adelantado, el cristianismo vino a parar aquella atmósfera acalorada de erotismo. Instituyó el sexo, dentro del matrimonio, solo para crear vida. En su proyecto desestima el erotismo, el deseo o el placer. No se podía practicar sexo en días festivos, ni con la menstruación, ni durante la lactancia ni durante los 40 días anteriores a la Navidad, Pascuas y Pentecostés: un total de 273 días de abstinencia al año.

No a la masturbación, no a la penetración anal, no coito oral ni al coitus interruptus. El erotismo se vio relegado a la clandestinidad durante siglos, pero durante el Iluminismo, sobre todo en la corte de Versalles, el sexo se liberó de implicaciones éticas y religiosas, aunque se catapultaron muchas infecciones e hijos no deseados. Por eso apareció también para la época la profilaxis sexual y la investigación para evitar el embarazo.

En 1839, Carle Gudier inventa el proceso de vulcanización, que permitió elaborar gomas elásticas como preservativo, profiláctico empleado hasta 1920, cuando la goma utilizada fue sustituida por el látex, material utilizado actualmente. 

 

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