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El ser humano, desde que nace, vive en familia, y en ella transcurre toda su existencia. La familia se ha desarrollado desde la comunidad primitiva, y constituye el núcleo básico de toda sociedad. Sus funciones sociales más importantes siempre han estado dirigidas a la satisfacción de las necesidades, a la supervivencia, cuidado y educación de los hijos. Dentro de esta última se encuentra la de transmitir cultura, y formar e incentivar valores de generación en generación.
La familia debe brindar afecto, seguridad, bienestar, alegría y, sobre todo, mucho apoyo. Todas estas sensaciones y sentimientos hacen más llevadera la vida. Es importante acotar que en el marco familiar se enseñan las primeras normas de cortesía, educación formal, los principios fundamentales de urbanidad, y a discernir entre lo correcto y lo incorrecto. Sin embargo, la mayoría de las lecciones se adquieren inconscientemente de la convivencia diaria con los seres queridos.
Los padres suelen ser siempre un modelo incuestionable en la crianza y educación de los hijos. Estos son como esponjas a la hora de captar conductas y patrones a seguir. Si solo se les muestran angustias por las carencias materiales o se les hace énfasis en las ropas, el lujo, el dinero, aprenderán a valorar demasiado lo material. Ahora, si lo que observan a su alrededor son muestras de amor y respeto, y se les enseña a apreciar las cosas desde el punto de vista espiritual y sentimental, serán esos los valores que seguirán y transmitirán más adelante.
Madres y padres deben ponerse de acuerdo para que los mensajes que lleguen a los hijos sean coherentes, precisos, consistentes, sin contradicciones. La formación de hombres y mujeres justos, cultos, honestos están en sus manos.
Es vital que prime también un ambiente hogareño seguro en el que puedan salir a flote abiertamente las opiniones, sentimientos y pareceres. No se puede perder de vista en la educación de los hijos, el respeto por la individualidad y las preferencias.
Todo lo anterior, acompañado de mucho amor y aceptación, hará posible que las nuevas generaciones se destaquen por las buenas maneras de manifestarse dentro de la sociedad y sean dignas de admiración.
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