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La odisea del 13 de marzo había desaforado a los esbirros de la dictadura, y el miedo hacía que incluso los amigos negaran el asilo en sus casas a estos tres muchachos, que en algún momento cambiaron de escondite en cuatro oportunidades durante cinco días. José Machado llegó a dormir en el Parque de la Fraternidad, a la intemperie, y en otra ocasión, en un banco situado al fondo de un solar yermo.
La situación era desesperada. Joe Westbrook, un joven luchador muy comprometido con la causa insurrecional (al punto de ser fundador y dirigente del referido Directorio), se encuentra oculto en el apartamento marcado con el número 201 del edificio de Humboldt número 7, y al conocer la situación de sus compañeros decide ceder su espacio en aras de aquellos que consideraba más valiosos, ya que ellos estaban muy “quemados” como líderes del movimiento.
Joe tiene la idea de irse a casa de su novia, la joven Dysis Guira, que vivía con su madre en la calle 18 entre 15 y 17, también en el Vedado En la noche del día 19 se efectuaría la llegada de los tres perseguido al apartamento que sería su trampa mortal.
Humboldt número 7, apto. 201, no constituía un lugar desconocido por otros jóvenes del Directorio. Alquilado por Gustavo Pérez Cowley y Marcos Rodríguez, era visitado igualmente por otros compañeros. En realidad, distaba de ser el sitio ideal por resultar pequeño y sin salidas posibles en caso de una irrupción de la policía, pero no había otro en ese momento y sería utilizado de forma transitoria. Ya se había conseguido que Machado fuera recibido el lunes 22 por el embajador del Brasil.
Un delator encuentra su oportunidad
Marcos Armando Rodríguez Alfonso, Marquitos, es una especie de camaleón que va desde la Juventud Socialista al Directorio Revolucionario y de este a cualquier parte donde pueda ser escuchado sin reparos, con ideas que denotan una formación cuasi comunista, pero tamizada por una personalidad que no encaja.
Medio lastimoso, medio intelectual. Algo sí está claro: Marcos se opone a la lucha armada contra Batista y así lo proclama. Sus encuentros con los más duros del Directorio, donde siempre va a salir mal parado, aumentan un odio que se va a concentrar en la figura de Juan Pedro, un hombre terriblemente valiente que tiene en jaque constante a los esbirros.
La personalidad de Marcos es el misterio de todos. ¿Agente de los medios represivos? ¿De la CIA? Marcos en verdad es alguien que intenta subir a toda costa, que va de alma en alma, tratando de ser importante.
¿Estudiante? No. ¿Combatiente? Tampoco. Él participa del Teatro Universitario, por eso conoce a Dysis, la novia de Joe. Es prohíjo de un importante miembro del Directorio que va a ser expulsado de este al negarse a participar en los hechos del 13 de marzo.
Crítico implacable en los espacios abiertos, silencioso contendiente ante la reprimenda de los valientes en el espacio privado. Marcos va a ser el delator.
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