“Después del primero de enero de 1959, el culturismo cubano entró en crisis, pues quienes asistían mayoritariamente eran personas de la alta burguesía. Sin embargo, hoy solo en La Habana hay más de trescientos gimnasios, donde practica esta actividad gran cantidad de jóvenes”, agrega.
¿Deporte o no?
Según los estatutos de la Federación Internacional de Fisiculturismo (IFBB), a la cual la ACFC se encuentra asociada, el fisiculturismo es una práctica destinada a crear, perfeccionar y desarrollar el físico de forma escultural, la cual tiene sus bases en una dieta y entrenamiento científico, y valora simetría, proporción y masa muscular.
Por lo antes expuesto, las personas que lo practican lo consideran un deporte, aunque para el Comité Olímpico Internacional (COI) no lo sea, porque sus competiciones son más artísticas que deportivas, además de argumentar que en dicha práctica es habitual el empleo de anabólicos, sustancias sintéticas que suministran hormonas para el crecimiento muscular.
Sin embargo, en los últimos años el fisiculturismo ha ganado espacio entre varias organizaciones deportivas, tales como la de juegos centroamericanos (ORDECA) y la sudamericana (ODESU), que les ofrecen la oportunidad de participar como juegos colaterales “no es oficiales”, y les otorgan medallas. También estuvo presente la actividad durante las Olimpiadas de Sydney 2000 y Atenas 2004, en calidad de juego de exhibición, según el COI.
Para Julio Arambarry Ortiz, licenciado en Cultura Física y profesor de la Universidad de la Habana, el fisiculturismo puede considerarse un deporte, porque se ajusta a las normas de una base en la preparación física y es, al mismo tiempo, una disciplina de carácter competitivo donde median capacidades y habilidades en un espectáculo recreativo para el público.
Deporte para todos
“Algunas personas piensan que este deporte está dedicado al culto del cuerpo; pero, más que un atributo físico es una decisión de cada persona”, afirma Francisco Ramírez, ganador del título Señor Colombia e impulsor de esta disciplina en su país.
El fisiculturismo pudiera colocarse dentro de la rama de los deportes de apreciación, como la gimnasia o el clavado.
“La competencia es un arte que incorpora danza, mientras los contendientes enseñan las formas de sus músculos al ritmo de la música. En ese preciso momento es que se convierte en un deporte, porque hay un movimiento y una tensión de la musculatura”, asegura Francisco Ramírez.
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