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Historia

Fontán, legendario jefe juvenil
Sin haber avanzado en la enseñanza elemental, Gerardo Abreu llegó a ser un mito para los jóvenes de la capital cubana
3 Feb 2017

 

 

 

La actividad conspirativa creciente de Gerardo Abreu atrajo la atención de los esbirros de la tiranía. Fue detenido el 6 de febrero de 1958 y sometido a atroces torturas. Al día siguiente, el 7, encontraron su cuerpo sin vida, en las cercanías de lo que hoy es la Plaza de la Revolución. Presentaba 15 perforaciones ocasionadas por armas de fuego, 57 punzonazos, sus genitales estaban destrozados y le habían cortado la lengua.

Sobre su asesinato, Ricardo Alarcón de Quesada, su compañero de lucha, expresó: “Enfrentó las peores torturas sin decir una palabra. Como nuestro jefe, era el único que conocía a todos y sabía dónde localizarnos, pero la policía batistiana nunca pudo hallar a nadie porque no pudieron sacarle información alguna.

“Cuando se conoció su detención —narró en otra oportunidad Alarcón— muchos de esos jóvenes se lanzaron a la calle para tratar de salvarle la vida. Al aparecer su cadáver, se produjo espontáneamente una huelga estudiantil que continuó en marzo y se prolongó hasta mayo de 1958”.

Gerardo Abreu nació en Santa Clara y fue el mayor de cinco hermanos en una familia pobre de afrodescendientes, condición que garantizaba la humillación. Tuvo que trabajar desde pequeño y nunca pudo concluir la primaria, lo que no le impidió ser un joven culto y sensible, dado su interés por la lectura. Con 11 años de edad se mudó a La Habana para fungir como aprendiz de carpintero y trabajar en una imprenta.
 
Supo aunar a miles de jóvenes, muchos blancos y universitarios, sobre quienes ejerció la jefatura y el magisterio. Conocido por sus compañeros de lucha como “Fontán”, se convirtió en un legendario jefe de las brigadas juveniles del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) en La Habana. Lo distinguían su espíritu combativo, honradez, disciplina e inteligencia natural.

Como dirigente Gerardo Abreu “Fontán” impregnó a las nuevas generaciones su sentido de unidad y les inculcó sus principios revolucionarios. “El alma del verso negro”, así lo presentaban en los espacios en los cuales declamaba poesía afrocubana, ya fuera en emisoras de radio o en el cabaret Montecasino, como muestra de las dotes artísticas de un hombre ligado desde muy temprano a la lucha por el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista.

La divulgación de “La Historia me absolverá”, alegato de autodefensa de Fidel en el juicio por los sucesos del 26 de julio de 1953, formó parte de los trabajos de las Brigadas, así como de los Manifiestos uno y dos del M-26-7 y la pintura de esas siglas en paredes.

La colocación de más de 100 bombas en una noche descuella entre las principales actividades organizadas por “Fontán” en la urbe, a la cual se sumaron la recaudación de fondos, el reclutamiento de militantes y su quehacer en la preparación de la lucha armada.

 

 

Fuentes:
 - www.granma.cu
-  www.acn.cu


 

 

 

 

 

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