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Hoy día, las gafas constituyen artículo primordial para exponerse al sol de manera segura. Al igual que un vaso de agua fría, ayudan a mitigar los intensos efectos del astro rey sobre uno de los órganos más sensibles y necesarios del ser humano: los ojos. Pero ellas no son creación reciente.
Las lentes graduadas fueron sus antecesoras, como resultado de estudios sobre óptica que desde la lejana antigüedad ya se realizaban. Y si bien algunos historiadores afirman que son tan antiguas como ellas, no se tienen demasiadas referencias que confirmen el hecho.
Varias bibliografías describen cómo desde centurias tempranas, habitantes de zonas heladas emplearon aditamentos —pedazos de huesos y cartílagos a los que abrían ranuras— para mitigar el efecto del sol reflejado en la nieve.
Sin embargo, al contrario de lo que pueda parecer, las primeras gafas de sol tal cual las conocemos hoy se crearon para ocultar los ojos de la mirada de otros. Referencias extendidas ratifican a la China del siglo XV como sitio de origen más probable. En tal sentido, se plantea que los jueces del gigante asiático ahumaban los cristales de sus lentes para ocultar la expresión de sus ojos y, de esa manera, no influenciar al jurado con el posible veredicto.
Bajo estos fines se diseminaron a otras culturas, sin grandes cambios o innovaciones. Y aunque actualmente se erigen como complemento usual ya sea para personas invidentes, marcar estilos, evitar entrada de objetos extraños o protegernos de la luminosidad extrema, las gafas no se popularizaron hasta el siglo XX.
Sí, no es hasta 1920 cuando comenzaron a utilizarse, con una amplia gama en el mercado. Desde su irrupción se les adjudicó el papel de simple complemento de la moda; en su fabricación y diseño generalmente están supeditadas a los cambios en el vestir.
Pero, ¿por qué surgen precisamente en esta época?
Según Diana Fernández, profesora de Historia y Teoría del Traje y la Moda, en su artículo “Sobre las gafas de sol: Su origen y brevísimo recorrido”: “El origen (…) está íntimamente relacionado con el cambio que se produce, durante los años 1920-1930, en las costumbres (…) del mundo occidental.
“Aquella época se identifica con el origen del traje moderno femenino, como consecuencia de diversos factores histórico-sociales: la guerra, la incorporación masiva de la mujer al trabajo, los ideales feministas…, marcaron la transformación de la vida y mentes de las mujeres, quienes se liberaron de corsés, colas, encajes, adornos y volantes (…).
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Comentarios
¡¡¡Wuaaoooo cuánta historia con las gafas!!! Realmente son una herramienta muy útil para la vida de cada uno de los seres humanos que habitamos en la Tierra. Wuaaaoooo, me gusta este tema.