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Ciencia y tecnología

Hortensia Pichardo, investigadora y docente de alto vuelo
Uno de las más valiosos trabajos que legó la doctora Pichardo a los estudiosos de su obra y las generaciones de historiadores que la continuaron, fueron los “Documentos para la Historia de Cuba”, en los que puso en función no solo su inteligencia, sino además gran parte de su tiempo.
14 Jul 2014

 

La Habana de principios del siglo XX fue la cuna de Hortensia Vicenta Pichardo Viñals, el 22 de enero de 1904; una mujer muy estudiosa, que con el tiempo llegó a estar entre las más importantes conocedoras de la Historia de Cuba, aunque en cierta ocasión se autotituló como “una debilucha que ni mi papá ni mi esposo dejaban trabajar”.
 
Su gran vocación por la enseñanza la llevó, con solo 13 años, a iniciar estudios en la  Escuela Normal para Maestros de La Habana, donde se graduó en 1921. Poco después, en 1924, concluyó el doctorado en Pedagogía en la bicentenaria Universidad de La Habana.
 
Por su gran ansia de ampliar su horizonte de conocimientos realizó un segundo doctorado en ese centro de altos estudios, esa vez en Filosofía y Letras, que concluyó una década más tarde, con especialización en la preparación de importantes proyectos relacionados con las asignaturas de Geografía e Historia.
         
Con notable perseverancia llevó adelante trabajos investigativos sobre temas cubanos en archivos y mapotecas de Estados Unidos. También en Cuba profundizó sus estudios en centros especializados de Santiago de Cuba y otras ciudades del país.
        
Uno de las más valiosos trabajos que legó la doctora Pichardo a los estudiosos de su obra y las generaciones de historiadores que la continuaron, fueron los “Documentos para la Historia de Cuba”, en los que puso en función no solo su inteligencia, sino además gran parte de su tiempo. Así elaboró cuatro tomos en seis volúmenes, con importantes referencias que van desde las Capitulaciones de Santa Fe hasta algunas consideraciones posteriores a la Constitución de 1940.
 
Junto a su esposo, el doctor Fernando Portuondo del Prado, ocupó la Cátedra de Historia y Geografía en el capitalino Instituto de Segunda Enseñanza de la Víbora, donde también dirigió el museo de esa especialidad, hasta que se incorporó a la Universidad de La Habana, esta vez como profesora en las cátedras de Técnica de la Investigación Histórica e Historiográfica de Cuba.
 
A partir del amor  y la comunidad de intereses, ambos dedicaron más de 20 años a estudiar la trayectoria vital de Carlos Manuel de Céspedes, que dejaron plasmada en tres tomos contentivos de los escritos políticos, el Diario y la correspondencia anterior a 1868, además de la labor literaria del prócer, entre otros importantes detalles.
 
Cuando se confirió por primera vez en Cuba la Orden Carlos Juan Finlay (1), por el Acuerdo No. 55 del Consejo de Estado, a un grupo de 22 destacados científicos  cubanos, solo tres mujeres recibieron el importante galardón y una de ellas fue la doctora Hortensia Pichardo Viñals. De esa manera se reconocía su destacada labor investigativa y docente, que supo desarrollar a lo largo de varias décadas.
 
También le otorgaron el grado de Doctora en Ciencias Históricas, la Orden Ana Betancourt y el Premio Nacional de Ciencias Sociales en el año 1995. Fue declarada Heroína Nacional del Trabajo, durante un solemne acto en el que el Comandante en Jefe Fidel Castro le entregó la medalla acreditativa,  y tenía entre sus  reconocimientos más preciados el título de Profesora de Mérito de la Universidad de La Habana.
 
En este mismo centro se esmeró para devolver con creces a las nuevas generaciones de futuros profesionales, el gran caudal de conocimientos que adquirió desde su etapa juvenil y también las múltiples experiencias acumuladas a lo largo de décadas de un amplio trabajo docente y creador, del que dejó escritos varios volúmenes, como muestra de su incansable labor en el campo de la educación cubana.
 
Tras su deceso, ocurrido el 21 de junio de 2001, hoy los estudiosos y especialistas de la Historia de Cuba deben a la tenacidad de la doctora Pichardo Viñals la posibilidad de recibir las indicaciones precisas para hacer más comprensibles la vida y el devenir histórico de la Isla, que ha crecido día a día, con el quehacer de sus hombres y mujeres.

(1)  La entrega de esa Orden se realizó en un solemne acto celebrado el 3 de diciembre de 1981. Las otras dos galardonadas fueron Calixta Guiteras Holmes y la dra. Sara Isalgué de Massip.

 

 

Bibliografia
 
Alavez, Elena y Olga Montalván. Hortensia Pichardo: Cuba en la palma de la mano. Editorial Félix Varela. La Habana. 1999.
 
Belmonte, Adriana. Revista Cuba Internacional. Sección Cara a Cara. Abril 1976. La Habana. PP 44-45.
 
Pichardo Viñals, Hortensia. Temas Históricos del Oriente Cubano. Editorial Ciencias Sociales. Colección Premio Nacional de Ciencias Sociales. La Habana. 2006.
 
Portuondo del Prado, Fernando. ESTUDIOS DE HISTORIA DE CUBA.  Editorial Ciencias Sociales. La Habana. Cuba. 1973.                                      
 
Revista Cuba Internacional. Otorgan por primera vez Orden “Carlos J. Finlay”. Febrero 1982. La Habana. Pág.3

 

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