Se encuentra usted aquí

Arte

Huellas de amor
Con creaciones literarias que incluyen las biografías de cinco generales mambises, Abelardo Padrón se considera un apasionado de las gestas independentistas cubanas
8 Sep 2014

(Publicado en 2013)

 

Hablar sobre la vida de Abelardo Padrón puede conducir hacia innumerables derroteros, porque en él convergen disímiles aristas. Su intensa obra comienza durante la adolescencia, cuando se enfrasca en la lucha clandestina, hasta derivar en el artista-creador que con sello propio y  elevado rigor histórico atesora la impronta de los próceres, cuatro de cuyos títulos ha publicado nuestra Casa Editora Abril: “Panchito Gómez, lealtad  probada”; “El General Guillermón Moncada, el Ébano de la guerra”, “El General José Maceo, el León de Oriente” y “Juan Bruno Zayas, el general más joven”.

Junto a una vasta colección de recuerdos se produjo esta entrevista, devenida amena conversación entre amigos. Revivir los intensos momentos del comienzo de la guerra, bastó para desencadenar el sorprendente testimonio de ese sencillo revolucionario, y admirable narrador. 

El combate en la clandestinidad y el desempeño dentro del Movimiento 26 de Julio, la prisión y las torturas, la persecución y el exilio, el estar cada momento en peligro, constituyen marcas imborrables capaces de desatar una elevada sensibilidad humana, que en mí, soltaron las riendas del escritor que llevo dentro —así comenzó su testimonio este historiador.

Combatiente precoz
“Cursé el bachillerato en el Instituto de la Víbora, y des-de esa temprana etapa comenzó mi vida política mediante la organización de huelgas estudiantiles contra la dictadura batistiana.

“La policía de aquel entonces no tenía compasión con nadie, ni siquiera con nosotros, los alumnos de nivel  medio; por eso, en cada enfrentamiento, los miembros de la FEU nos protegían, lo cual creó una estrecha relación entre ambas organizaciones juveniles.

“Al fundarse el Movimiento 26 de Julio, comprendí que el combate no era solamente de protestas estudiantiles; correspondía la hora de pasar a una fase superior, la lucha armada, ahí comencé la vida en la clandestinidad.

“A los 17 años fui detenido junto a otros  compañeros acusados de la llamada Noche de las Cien Bombas y torturado por los esbirros de Esteban Ventura (uno de los principales criminales de Fulgencio Batista), en la Quinta Estación, unidad de policía calificada por Julio Antonio Mella como la Universidad de los revolucionarios. Después, pasé algunos meses preso en el Castillo del Príncipe, donde inicié una huelga de hambre, pero fui liberado gracias a diferentes situaciones coyunturales.

 

Sigue...

 

 

 

 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.