Se encuentra usted aquí

Historia

Impronta (Cont.)
21 Jun 2016

 

Falsedad y discriminación
¡Brujería! ¡Hechicería! ¡Amarre! ¡Atraso! Son solo algunas de las falsas concepciones que se tienen acerca del legado religioso afrocubano. Y nada más distante de la realidad.

Hay que tener en cuenta, primero que todo, que la historia y buena parte de lo que damos por sentado por transmisión cultural heredada, está escrita por los vencedores o los que dominan. Mucho de lo que hoy se tiene como oscurantista, bajo o malicioso, no es más que una falsa premisa instaurada por aquellos que intentaron borrar de un tajo el legado cultural de lo africano en nuestra tierra e instaurar sus criterios y credos.

Las religiones de origen africano, su criollismo, están basadas justamente en la resistencia. Resistencia ante aquellos que les arrebataron la libertad, pero no consiguieron extirparles sus creencias ni sus conocimientos.

Las religiones afrocubanas no son proselitistas. En el ifaísmo, por ejemplo, el primer juramento del babalawo (o padre de los secretos) es ayudar a la humanidad, sea cual sea el credo por el cual se incline. Su función es unificar y propiciar el bien a través de lo natural. De llevar mediante los patakíes, historias que conforman el cuerpo literario de cada uno de los signos del oráculo, y su interpretación, la solución para los problemas que aquejan a quien se consulta.

En los procesos religiosos legados por nuestros ancestros africanos, se pretende la integración hombre-naturaleza. Está implicado todo: animales, plantas, ríos, mares, aire, tierra, astros y, a través del conocimiento de los mismos obtener su versión curativa o propiciatoria.

Es una guía que intenta transmitir la conciencia del papel que juega el hombre en el ciclo natural, de ser una persona mejor para con los suyos y su entorno.

Hippolyte Bryce, antropólogo brasileño y estudioso del tema de la afrodescendencia, señaló al referirse a aquellos que se ocupan de estos menesteres de la siguiente manera: “En África los que practican la magia no son brujos, ni curanderos, ni adivinos. Son profesionales respetables, capaces de eliminar calamidades, epidemias o enfermedades que diezman a pueblos enteros”».

Si bien apreciar la música de Mozart, conocer pasajes del Quijote, reconocer aspectos de la historia griega o romana, o referirse a fábulas de Esopo, equivalen a muestras de “tener cultura”, según el canon occidental, ¿por qué no considerar entonces que aquellos que dominan los patakíes, o el uso de un espectro variado de hierbas y “mecánica” de disímiles rituales hacen gala también de una muestra amplia de cultura?

Sin lugar a duda, los que dominan también manipulan el concepto de cultura.

De la oscuridad a la luz
Atrás han quedado los tiempos en que los practicantes de religiones afrocubanas ocultaban sus atributos. Como escribió Miguel Barnet en un poema, “¿Quién ha visto un niño blanco con un collar de las Mercedes?”, refiriéndose a los tabúes referidos a este tipo de creencias.

Ya no es raro encontrar desde el simple obrero hasta el médico, ingeniero o artista luciendo un ildé de Orula o collares de otra deidad del panteón cubano. No necesitan ocultar su fe ni es considerado de mal gusto o atraso por el resto, sean creyentes o no. Incluso, términos asociados a la religión, o figuras de las mismas, ya son de dominio público sin que parezcan ligados a lugares remotos.

 

Sigue...

 

 

Volver

 

Escribe aquí tu comentario

Filtered HTML

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <blockquote> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Plain text

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
Image CAPTCHA
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.