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Sin duda la mayor bendición o maldición de quien nazca en La Habana es tener que lidiar con Industriales. Le guste o no la pelota (algo bastante raro), tendrá que vérselas con ese equipo de béisbol. Peor aún si ha nacido en otra provincia cubana y lo prefiere al de su territorio.
No tengo el más dulce de los recuerdos de la primera vez que fui al Estadio Latinoamericano a verlos jugar. Fui con mi padre, aquello terminó como la fiesta del Guatao*.
Pero hagamos un poquito de historia. Después del triunfo de la Revolución, en enero de 1959 se creó un torneo nacional que sustituía a la pelota profesional por la amateur. Así surge la Serie Nacional, que en su primer año no tuvo mucho éxito; participaron cuatro equipos, pero se pretendía aumentar la cantidad de conjuntos a disputar el torneo.
Se dice que el nombre Industriales lo propuso el Comandante Ernesto Che Guevara en 1961. La actividad industrial en La Habana era superior a la del resto del país, y de ahí el nombre.
Entrar a jugar la Serie no era cuestión de hacerlo y punto. Primero debía clasificar en una Serie Regional. Industriales no lo lograron en la inicial, quedaron segundos tras La Habana. Ya para la edición siguiente cumplían el objetivo y debutaban de forma oficial en Series Nacionales el 10 de febrero de 1963.
Ese primer partido lo ganaron 8-2 a Occidentales. Al finalizar la campaña tenían promedio de ganados y perdidos idéntico al de Orientales con 16-14, por lo que se fueron a una serie extra que ganó Industriales, bajo la dirección de Ramón Carneado, 2-1.
El equipo capitalino fue campeón en 1963,64, 65 y 66. En 1967 perdió una final histórica contra el “Cobrero” Manuel Alarcón, el de aquella famosa frase: “Cierren la trocha y abran el cocuyè”. Ya Carneado no estaba al frente del conjunto, sino Gilberto Torres.
Desde entonces hasta ahora, Industriales ha pasado por altas y bajas. Se convirtió de a poquito en leyenda, en el equipo más amado y a la vez más odiado de Cuba. Pero ese “odio” solo es admiración. Todos quieren jugar ante Industriales y es el sueño de cualquier pelotero disputar una final en el Latino.
Lágrimas negras
Es imposible hablar de Industriales y no mencionar episodios tristes. Todas las familias los tienen. Les decía que mi primer recuerdo no es agradable. Fue en 1982: el equipo se vio envuelto en un escándalo por partidos amañados. Varios de sus atletas fueron sancionados por “vender” juegos. El resto de la película los dejo a su imaginación.
También debemos tocar el fenómeno migratorio. Algunos jugadores “azules” emigraron a Estados Unidos y a otras latitudes, lo que ha hecho que el equipo tenga que armarse y rearmarse una y otra vez, y cuando por fin tienen un conjunto compacto, de nuevo hay que empezar.
Sí. Ha comenzado muchas veces casi de cero.
El fanatismo antiazul ha escrito sus crónicas, desde la prensa en alguna que otra ocasión hasta la afición. Creo que el colmo lo vimos (los que accedimos a esas imágenes) en Sancti Spíritus en el Play Off 2010.
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