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Los hijos de Cuba conocen de tristes sucesos que ocasionan dolorosos recuerdos: manos asesinas han cometido actos terroristas con la muerte tronchando la vida de miles de inocentes. ¿La causa? Decidir ser un pueblo libre, soberano y digno, defendiendo la Revolución de todos. ¿Resultado? El llanto ha reafirmado el ideal de continuar construyendo un futuro mejor.
Inconformes con la derrota recibida en Playa Girón, la CIA y sus lacayos fraguaron criminales atentados que evidencian la falta de escrúpulos de los servidores del imperialismo, y su odio irracional hacia el pueblo cubano y su Revolución.Ante los bestiales hechos, los victimarios clamaban de júbilo.
Mientras, las víctimas no se amilanaron y se prepararon para defenderse de los actos terroristas dentro y fuera del país, pues las organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Estados Unidos desarrollaron una criminal beligerancia contra los intereses de Cuba en el exterior y contra quienes simpatizaban con la Revolución en diferentes lugares del mundo.
Decenas de atentados se ejecutaron contra representaciones cubanas en otros países.Entre los siniestros pasajes está el estallido de una bomba de alto poder en la Embajada cubana en Lisboa, Portugal, el 22 de abril de 1976, que ocasionó la muerte de dos funcionarios diplomáticos y heridas graves a varios más, además de la destrucción total del local.
La bomba contenía más de seis kilogramos de explosivos. Estalló a las 4.45 p.m., y provocó la muerte inmediata de Adriana Corcho Callejas y Efrén Monteagudo Rodríguez. El atentado puso en peligro a varios niños, hijos de funcionarios diplomáticos de la Isla que regresaban a esa hora de la escuela. Solo por azar se salvaron de una muerte segura.
Ese día, injustificadamente, fueron enlutados dos hogares cubanos. Los hijos de Adriana (de 10, 11 y 12 años de edad), se vieron privados del amor y los cuidados de su madre. El terrorismo promovido por Estados Unidos y la mafia de Miami, comenzó desde el principio de la Revolución, y aún permanece como amenaza.
Sin embargo, los criminales, preferidos de Washington, se deleitan entre la impunidad y sus propias vilezas. El ejemplo más reciente fue la farsa del juicio a Luis Posada Carriles, declarado inocente y libre en EE.UU. Es el costo que hemos pagado en nuestra lucha por una vida más plena. ¿Por qué tal ensañamiento? El pueblo cubano representa los sueños emergentes de un mundo nuevo posible, hecho a costa de sacrificios y laboriosidad, de apego a la nobleza y la solidaridad.
Fuente:Sitio www.bohemia.cu
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