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Historia

Jimagua (Final)
4 Jun 2015

 

 

Durante nuestro primer enfrentamiento, Che no participó. Se había quedado en el campamento tras organizar dos compañías para atacar el Regimiento de Force Bendera.

Front de Force a Front Bendera está centrado por una hidroeléctrica construida en las márgenes del río Kimbi; la toma de agua está prácticamente en las montañas dominadas por los ruandeses; por el llano (pues la montaña cae a pico sobre el altiplano de la cuenca del río Congo) van las líneas eléctricas.

 […]

En Front de Force las cosas no transcurrieron, ni remotamente, también como lo hacían esperar los primeros partes.*

Yo estaba en la compañía de Israel Reyes, que murió más tarde en Bolivia. Hice una exploración y llevé a los míos frente al lugar de combate. A las dos de la madrugada, iniciamos el ataque. Los cubanos éramos el jefe de la compañía y otros tres jefes de pelotones, pero allí nos dejaron “embarcados” a los cuatro. Esos negros no querían pelear. Nos abandonaron a nuestra suerte, y tuvimos que marcharnos.

Antes de retirarme busqué la posición donde se encontraban Tano y Sita, ambos no aparecieron, y más tarde apareció Sita […] En la emboscada solo quedábamos cubanos, Anzali, Anchali, Agiri, Abdallah, Almari y Azi, no habiendo ningún ruandés. Dándoseles órdenes a los ruandeses desde el puesto de mando de que ocuparan las posiciones y se iban por el monte para el campamento.

El personal ruandés dejaba armas y el parque abandonados y el personal muerto de ellos no lo recogían.

(Informe del teniente Azi sobre el ataque a Front de Force)

Después, se hizo un análisis entre los jefes y se determinó que iniciáramos las acciones por emboscadas de ocho, diez o veinte hombres. Yo participé en casi todas. Quería persuadir a los africanos de que si querían ser libres, tenían que luchar, pero ellos se negaban a todo.

No les interesaba recibir clases de armas, no les importaba hacer ningún tipo de trabajo preparatorio, no aceptaban órdenes. Como es natural, uno se sentía desanimado y defraudado.

Tres nuevos compañeros, Sita, Saba y Baati, pedían su retorno a Cuba; fui extremadamente duro con ellos, negándome de plano a considerar su traslado, pero ordenándoles quedar en la base para las tareas de abastecimiento.

Al final, el enemigo nos acorraló contra el lago. Como a los once meses, la única perspectiva era que Changa (el capitán Roberto Sánchez Barthelemy),  si podía, nos fuera a recoger desde Kigoma; de lo contrario, que nos dejara, pues también estaba previsto que podíamos morirnos allí. Sin embargo, Changa contestó que si no estaba en la madrugada por nosotros, era únicamente porque lo habían hundido en el lago.

Che nos habló entonces de separarnos y así lo hicimos para regresar. Él era muy prudente en todo.

Che dejó en mí un recuerdo inolvidable desde el punto de vista humano, como jefe, como político. Tenía un conocimiento general del mundo muy adelantado para su tiempo, y nos habló de que la deuda externa era impagable, incluso antes de que hubiéramos escuchado hablar de ello a Fidel.

De cualquier modo, siempre nos planteó que su jefe y guía era Fidel Castro. Llegué a tomarle el mismo cariño que le tuve a mi hermano jimagua.

 

1  Nombre adoptado por el Che durante su estancia en el Congo.
 

* Todas las citas en cursiva han sido tomadas de Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, de Ernesto Che Guevara.

 

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