Al día siguiente muchos volvieron al sitio y comenzaron nuevamente la competencia. La irresponsabilidad y el riesgo asumidos no les importaron a quienes en las vacaciones se reúnen para “probar” su valor.
El peligro ya no está en el agua, como canta otro tema tradicional, en el hecho de encontrarse un tiburón, sino que viene desde lo alto con la irresponsabilidad de algunos muchachos que no medirán las consecuencias de sus actos hasta después de ocurrirles un accidente.
Yo no me emborracho
La edad de la iniciación alcohólica llega cuando muchos apenas han cumplido los dieciocho años. En Cuba, a pesar de las prohibiciones que impiden la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad, lo cierto es que no es una dificultad para ellos obtenerlas.
Esto, unido a la tradición de que al varón hay que enseñarle a beber desde pequeño, ha estimulado la percepción del alcohol asociado a la mayoría de las actividades recreativas del cubano.
A pesar de los esfuerzos por una recreación sana, muchos eligen “darse unos tragos” para ambientar el día. Así que para nada resulta extraño encontrarse jóvenes bebiendo ron en la playa, sin casi haber comido, y bajo el intenso sol, la intoxicación se agudiza. Por eso no es raro ver a alguno que apenas puede mantenerse en pie, para burla del resto de sus “amigos”.
El menor de los males es el bochorno. Asociado a la ingesta alcohólica se desinhiben muchos comportamientos que aseguran no solo las relaciones con nuestros semejantes, sino que evitan tomar acciones que puedan atentar contra nuestra vida.
Por eso, los que toman son los que quieren nadar más lejos, saltar desde bien alto, colgarse de una guagua; actitudes que asumen con riesgo mayor, pues sus capacidades motoras están comprometidas.
Y qué decir de esas fiestas cuando quieres “impresionar” a una muchacha y junto con los amigos bebes para demostrar tu madurez y rudeza. No son pocos los “papelazos” que se cometen, luego de ingerir trago tras trago, asegurando que “estoy bien”.
Fangio al volante
Cada quince minutos muere en el mundo una persona a causa de un accidente automovilístico. Es una noticia frecuente y en Cuba, en la etapa vacacional, la media nacional se incrementa.
La irresponsabilidad no tiene edad, pero sin lugar a duda, con los años la mayoría de las personas se torna menos temeraria, más cuidadosa. De ahí la importancia de alertar a los choferes noveles acerca de los riesgos y consecuencias que puede acarrear una conducta irresponsable en la vía..
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