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(Publicado en 2010)
En el municipio capitalino del Cerro nació, el 8 de junio de 1867, Juan Bruno Zayas Alfonso, quien aprovechó los pocos años que vivió —solo 29— para hacerse de un fructífero historial, ejemplo para las nuevas generaciones. Baste decir que su muerte causó notable impresión a veteranos combatientes y aguerridos independentistas cubanos.
Cuando cayó en combate, el 30 de julio de 1896, el General Antonio Maceo le señaló al General Máximo Gómez que Juan Bruno había muerto como el más experimentado patriota, y agregó: “…muerte que lamento por sus extraordinarias condiciones de labor y su celo en el orden y disciplina del ejército, unidos a su amor infinito a la causa que defendemos”.
Al graduarse de médico, Zayas se instaló en el humilde poblado de Vega Alta, en la antigua provincia de Las Villas, donde se ganó el cariño de los habitantes de la zona por su carácter afable y generoso, hasta que se incorporó a la Invasión de Oriente a Occidente, una de la más grandes hazañas militares del siglo XIX en América.
Su audacia, valor y disciplina le valieron su incorporación a las fuerzas del Lugarteniente General Antonio Maceo, después de participar con el grado de Coronel en la significativa Batalla de Mal Tiempo.
Ya convertido en el más joven general mambí —grado que le confirió el Generalísimo Máximo Gómez— y con más de 40 combates, Juan Bruno estaba al frente de 300 hombres cuando fue atacado por una tropa española al sur de La Habana, en la finca La Jaima, cerca de Quivicán, donde cayó mortalmente herido.
Su determinación de luchar por Cuba la reafirmó cuando le comunicó a su hermano, que lo instaba a abandonar los campos de batalla a cambio del indulto o la salida al exilio: “No hemos empuñado las armas para someternos vergonzosamente de nuevo a la dominación española, sino para triunfar o morir por la independencia”.
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