Ni siquiera cesó su batallar revolucionario durante la llamada “Tregua fecunda”. En el exterior no dejó de conspirar por la independencia. Junto a Antonio desembarcó por Duaba para reiniciar la Guerra Necesaria. En abril de 1895 mereció el grado de mayor general. Se destaca su participación en unos 800 combates, por los que se ganó el epíteto de El León de Oriente.
Numerosos testimonios confirman el respeto que sintió José Maceo por Martí. Después del combate de Arroyo Hondo, sus tropas se encontraron con las de Máximo Gómez y Martí, y durante varios días José no reparó en atenciones hacia ambos. Hasta un caballo le obsequió al Maestro, un corcel blanco y brioso llamado Baconao, sobre el cual cabalgaba el Apóstol el 19 de mayo de 1895.
Sobre la caída del Héroe Nacional de Cuba, José Maceo le expresó a Fermín Valdés Domínguez: “Solo Martí pudo sacarme de mi nido de amores, solo él me obligó con su patriotismo y me sedujo con su palabra, por él vine (a la guerra) y siento más que nadie que se haya muerto”.
El 5 de julio de 1896 la tropa de José Maceo entabló un férreo combate con fuerzas españolas en Loma del Gato, y veinte minutos después de iniciada la lucha, herido de bala en la cabeza, se desplomó de su caballo, soltando el revólver que tenía en la mano derecha.
Horas después falleció, dejando un gran vacío en las filas del Ejército Libertador. Sus compañeros ocultaron celosamente su cadáver para que no fuera profanado por los españoles.
Dejó descendencia a través de sus cinco hijos, resultado de sus relaciones con cuatro mujeres.
Fuentes: Sitios web
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