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Al salir de la ratonera en que se había convertido la acción, José Machado se dio cuenta de que faltaba Juan Pedro, su inseparable compañero, y entró de nuevo bajo fuego terrible a buscar al amigo. A esa hora Carbó se encontraba herido, pero a salvo, en el parque Zayas; lugar que hoy guarda el yate Granma, junto al edificio del Palacio.
Faure Chomón 3 llamaría a Machadito posteriormente héroe de la retirada del segundo piso 4, ante el gesto extremadamente valiente y altruista del combatiente.
El tiempo que transcurrió después fue el más amargo para Machadito. Intentó refugiarse en casa de su propio padre, a la sazón juez en Guanabacoa, pero el terror inspirado por los asesinatos y las represalias impidieron al juez proteger a su hijo.
El cura de la Iglesia de Santa Bárbara le negó también el asilo. Un banco del Parque de la Fraternidad y un solar yermo fueron los refugios del héroe herido. Nadie quería ofrecerle albergue a los del ataque a Palacio, la muerte miraba con ojos de hombre vil a quien acogiera a los héroes.
El azar y el constante movimiento llevaron a José de refugio en refugio: una azotea en el Liceo de Guanabacoa; el sótano de un edificio en la calle 19, en el Vedado; una casa de la calle General Lee; de nuevo el sótano de la calle 19;el Colegio Farmacéutico, en Malecón y Prado, y por último el número 7 de la calle Humboldt.
El pequeño apartamento del edificio sería el último escondite al que arribara Machadito, acompañado de Juan Pedro y Fructuoso Rodríguez, en la madrugada del día 20 de abril de 1957. Se pensaba que el lunes 22, Machadito ingresaría en la Embajada de Brasil, recurso con el que contaban los revolucionarios para abandonar el país rumbo al exilio.
En la tarde del día 20, cuando faltaban apenas minutos para las seis, el estrépito de disparos y recios golpes retumbaron en todo el edificio.
Machadito, junto con Carbó y Fructuoso, se lanza al piso de abajo. Con el último corre hacia una ventana situada al final del pasillo. José se descuelga de una altura superior a los seis metros. El impacto contra el suelo le fractura los dos tobillos.
—¡No nos mate, que estamos desarmados!
La frase había resonado en aquel pasillo como una alerta a los que observaban la escena, de que se iba a cometer algo terrible. En el cuerpo de Machadito impactaron seis disparos.
La muerte lo acogía con toga de gloria: al combate había corrido el bayamés y la Patria lo contemplaba orgullosa.
Notas:
1 Guillermo Jiménez Soler. Destacado combatiente del Directorio Revolucionario. Asumió la dirección política del Ejecutivo Provisional de este después del 20 de abril y el exilio forzado de Faure Chomón, dirigente titular de la organización.
2 Tomado de “Fructuoso, Juan Pedro, Machadito y Wesbrook, Héroes de la Universidad y del pueblo”. Editado por la Secretaría de Prensa y Propaganda de la FEU. Sin más referencia. Biblioteca Nacional.
3 Faure Chomón Mediavilla. Jefe de Acción del Directorio Revolucionario. Asume la jefatura ala muerte de Fructuoso Rodríguez hasta su disolución en 1961.
4 Tomado de “El asalto al Palacio Presidencial”, de Faure Chomón. Ediciones Políticas. Editorial de Ciencias Sociales. Instituto del Libro. La Habana, 1969. Pág. 78.
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